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La
pared del tubo digestivo está formada por varias capas. Los divertículos son herniaciones
en forma de saco de algunas de estas capas (mucosa , submucosa, y muscularis mucosa)
a través de las láminas musculares. Estas herniaciones avanzan hacia la cavidad
abdominal. Pueden afectar a cualquier parte del tubo digestivo desde el esófago
pasando por el estómago e intestino delgado hasta el colon. Esta última localización
es la más frecuente y nos referiremos concretamente a ella. En países occidentales
esta patología afecta de forma aproximada a un 10 por ciento de la población.
La incidencia en países subdesarrollados es muy inferior. Este defecto se ha relacionado
con una precaria ingesta de fibra vegetal pero también intervienen otros factores,
porque la prevalencia no es igual en todas las edades. En personas mayores de
70 años la incidencia es del 60 por ciento, en tanto que disminuye hasta un 5
por ciento en sujetos con menos de 40 años. Es más frecuente en mujeres, puede
que asociado a la mayor prevalencia de estreñimiento. Suele vincularse con la
hernia de hiato y los cálculos en la vesícula. Existen dos factores que parecen
esenciales en la producción de esta patología: el descenso en la resistencia de
la pared del colon (se relaciona con una edad avanzada) y el aumento de la presión
en el interior del tubo digestivo. La presión en el interior del colon va a depender
de su contenido y de las contracciones que se dan en el mismo. Estas contracciones
están orientadas a empujar la masa fecal y a fragmentarla para favorecer la absorción
de agua y otros nutrientes. En el 80 por ciento de los casos la enfermedad diverticular
es asintomática. Cuando se manifiesta clínicamente tiene dos formas de hacerlo:
• Diverticulosis sintomática no complicada. El
síntoma clave es dolor abdominal localizado en el lado izquierdo de la parte baja
del abdomen (fosa iliaca izquierda). Es un dolor de intensidad y duración variables
que se alivia con la deposición y la expulsión de gases. No hay fiebre ni datos
analítico sugerentes de infección. • Diverticulosis
complicada. Se manifiesta como: a) Diverticulitis. Es la más frecuente.
Se produce por la inflamación, perforación e infección de uno o más divertículos.
Hay dolor abdominal de intensidad creciente, fiebre y malestar generalizado. También
náuseas, vómitos y estreñimiento, a veces diarrea, así como síntomas urinarios.
b) Absceso pericólico. En estos casos el proceso infeccioso está localizado,
pero cuando se extiende a la pared intestinal vecina y a los tejidos adyacentes
produce abscesos (colecciones de pus) que intensifican los síntomas de la diverticulitis.
c) Fístulas. Se producen cuando se rompe un absceso que drena a los
espacios vecinos. Ello produce infecciones urinarias persistentes cuando el drenaje
es hacia la vejiga y mala absorción cuando es al intestino delgado y otros. d)
Obstrucción intestinal. No es muy frecuente. e) Peritonitis. No es frecuente
pero es una complicación muy grave que precisa tratamiento quirúrgico urgente.
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