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EE UU se le funde una biela |
Si
hay algo que ha simbolizado el poder
norteamericano durante más de cien
años ha sido, precisamente, el automóvil.
Pero en el último cuarto del siglo
XX, europeos y japoneses primero y
coreanos después, adelantaron a los
estadounidenses concibiendo y fabricando
productos más acordes con los tiempos,
presentes y futuros, más respetuosos
con el medio ambiente y el consumo
—la batalla que venía—, y también
con soluciones tecnológicas y de diseño
más atractivas.
Los grandes fabricantes del país de
las barras y las estrellas mantuvieron
el tipo gracias a tener su mercado,
entonces, casi cautivo, sobre todo
porque para muchos norteamericanos
el adquirir un coche “nacional” era
un acto patriótico y lo contrario
antipatriótico. |
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Por Ricardo Lenoir |
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