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Hollywood
Glamour negro |
Nick
Romano, el atractivo maleante al que
dio vida el actor John Derek en la
película ‘Llamar a cualquier puerta,
dejo para la posteridad una sentencia
—“Vive rápido, muere joven y deja
un cadáver hermoso”— que no alcanzaba
a comprender siquiera su liberal abogado,
interpretado por Humphrey Bogart.
Ésa misma filosofía puede aplicarse
a muchas estrellas del espectáculo
que parecen encontrar placer o el
sentido último de sus vidas en unas
experiencias al límite que, en demasiadas
ocasiones, acaban convirtiéndolos
en cadáveres, y poco hermosos por
norma general.
El mundo del cine y de la música está
repleto de nombres que dejaron de
aparecer demasiado pronto en las páginas
de actualidad artística para pasar
a llenar las de necrológicas. En algunos
casos fueron fiestas excesivas, en
otros, desesperación ante una vida
demasiado desenfrenada y sin anclaje
con la realidad. También ha habido
casos de asesinatos, violaciones,
chantajes... |
| Texto:
J. M. |
Ana
Belén
Homenaje a una diva de la escena |
Desde
que Mari Pili Cuesta, nombre con el
que se dio a conocer Ana Belén, debutó
en la radio a la tierna edad de diez
años no se ha dejado de hablar de
ella. Todos la conocen por su faceta
musical, la que, además, la lanzó
a la fama y a un contrato de cuatro
películas con la productora Época
Films que, afortunadamente, no se
rodaron.
La entrada en el cine de Ana Belén
no fue la que tuvieron otras “niñas
prodigios” como Rocío Dúrcal o Pepa
Flores (Marisol). Zampo y yo, película
con la que debutó la artista madrileña
no obtuvo el éxito esperado y los
tres largometrajes que restaban por
rodar, jamás se llevaron a cabo. Así
la niña que pudo ser, se transformó
en la mujer que ahora es.
La imagen de Ana Belén se ha convertido
en parte fundamental del imaginario
colectivo de este país, sobre todo,
en una época. |
| Texto:
Carmen Moreno |
Red
Int. de Escritores por la Tierra
Compromiso con la palabra |
Hace
meses que tengo el placer de escribir
en esta revista. Analizar, explicar,
exigir o denunciar temas sociales
debe ser un ejercicio obligado cuando
uno decide a convertirse en articulista.
Se deben adquirir compromisos con
la sociedad y se debe exigir, intentarlo
como mínimo, que reine la justicia
social y que entre todos se pueda
conseguir un mundo más digno, tolerante,
transigente y sostenible.
Puede sonar utópico pero se puede
vivir con las utopías porque, con
esfuerzo y trabajo, pueden dejar de
serlo para convertirse en realidades.
La Red de Escritores por la Tierra
es un hecho, una de esas realidades
que nació de manera utópica. Surgió
de una conversación en el Mancarrón
de Solentiname con mi amiga Luz Marina.
Implicamos rápidamente al escritor
Ernesto Cardenal y más tarde se sumaron
otros muchos como el alcalde del municipio
de Santa Tecla, Oscar Ortiz, o el
compañero Jesús Cisneros. |
| Por
Ángel Juárez Almendros |
Norteamérica
a fondo
Las dos bahías de San Francisco |
Nos
sorprendió que la temperatura subiera
de los veinte grados de Yosemite hasta
los cuarenta de la llanura, para volver
a disminuir hasta los aceptables treinta
de San Leandro, a pocos kilómetros
de San Francisco, donde nos esperaba
Kevin, quien nos alojó de maravilla
los siguientes días. Pero más nos
sorprendió que Kevin nos informara
que teníamos que ir abrigados para
visitar San Francisco, porque justo
al otro lado de la bahía las temperaturas
podían bajar hasta los veinte o diez
grados.
Según nos explicó, las altas temperaturas
de las llanuras hacían elevar el aire
caliente arriba, arrastrando el aire
que mar hacia el interior, cuyas aguas
estaban heladas, pues provenían de
Alaska. Y realmente, al día siguiente
por la tarde, cuando él y su compañero
Francisco nos condujeron hasta la
célebre ciudad no pudimos dejar de
recordar una famosa frase del escritor
Mark Twain “El invierno más frío de
mi vida fue un verano en San Francisco”.
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| Texto:
Jan Bover |
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