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LA
VENTANA DISCRETA | Santiago
López Castillo |
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Cocineros |
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Llevan
los cocineros (los de siete picos o cinco tenedores) montando la parda y el horno
no está para bollos. Para mí que esta gresca tiene poco de espontánea y mucho
de personalismo. Adriá, Arzac, el de allá, acullá, etc., se vienen enfrentando
a muerte con Santi Santamaría, que ha encontrado la fórmula de criticar la química
entre platos en beneficio de su recién aparecido libro para la despensa. Mas como
los cocineros, ahora llamados restauradores (en la tercera acepción de la palabra,
porque lo suyo es la pintura, estatuas, porcelanas y demás objetos artísticos,
RAE), se han convertido en vedettes, pues se ponen como se ponen por un par de
huevos escalfados, a ser posible de perdiz al aroma de la hierbabuena o foi de
pato en vuelo de contrapasa. Miren: déjense de tanta gilipollez y exotismo y dennos
un buen bocado y llénennos el bandujo para después tirar de la cadena. Por eso,
este aficionado a la cocina y al buen yantar, que es quien suscribe, sin subirse
a la parra de los 5 tenedores como Rafael Anson, más bien en la línea de mi caro
amigo Carlos Herrera o su afectísimo de éste Lorenzo Díaz, se mueve por el papeo
divino: callos a la madrileña, bacalao al pilpil, mollejas, fabes con almejas,
cocidito madrileño, besugo al horno, sin que falten a la mesa los huevos estrellados
de mi “tío” Lucio. Recuerdo, en esta pugna gastronómica que rebrinca entre fogones,
cuando Patxicu Quintana, que por los años 80 tenía el mejor restaurante de Baqueira,
hubo de abandonar su establecimiento (cocochas, angulas, merluza de pincho, etcétera,
recién traídos de Donosti) porque comenzaba a imponerse la nouvelle cousine y
a su restaurante, el suyo, o sea, el de Patxicu, dejó de ir el Rey, la Reina y
cualquiera de la familia con esquíes. Se había entronizado en el lugar Casa Irene.
Veinteavos de platos de degustación en lugar de una escudella calentita o un sabroso
besugo a la espalda. Quintana, que fue durante décadas la referencia de los esquiadores
“bien” y demás sucedáneos, estuvo a punto de enloquecer. (No sé de él desde hace
unos años). Encima, presumía de español y vasco por los cuatro costados. Fue increpado,
despreciado, tildado de facha en Euskadi, y, si sigue vivo, lo celebro y si no,
eso es que se ha pirado a lo desconocido. Recuerdo, en esta andadura entre platos,
cuando una gachí de las que tenía Hermida —ya encarnaba la caricatura de sí mismo,
vamos, él, quien presentaba La Mañana y yo La Tarde— me pidió que la llevara a
cenar a un japonés al lado del lujoso hotel Villamagna de Madrid. Accedí, habida
cuenta de que de postre podría llegar un sorbete del lejano Oriente. La cuenta
(éramos dos, ni medio más) se elevó a cincuenta mil pesetas de entonces. Veinte
platos con una gamba cocida en cada uno, y, como te quedabas con hambre, otros
veinte más que nos presentaron con un langostino rojo en el centro. La avispada
señorita, dicho en lo fino, me inquirió ante mi sorpresa por la cuenta del camarero
si me parecía caro. - ¿Te parece caro…? —me dijo con un morro que se lo pisaba
la exuberante. Menos mal que esa noche, de madrugada, nos comimos un buen bocata
de calamares. Porque si no reviento.
slopezcastillo@eresmas.com
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| | 1/07/08
Madrid
Centro Cultural Conde Duque Diana
Krall | | 4/07/08
Bilbao Recinto Kobetamendi The
Police |  | 30/06/08
Murcia Estadio La Condomina Marc Anthony |  | 2/07/08
Alicante Centro de tecnificación Bob
Dylan |
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Orgullo
occidental |  | Cancioneros
The
Beatles / The Rolling Stones |
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