Desde el terremoto del 23 de mayo de
1960 con grado 9,6 de la escala de Richter —el de mayor
magnitud desde principios del siglo XX— Chile estaba
a la espera de que volviera a ocurrir esa hecatombe que con
características de cataclismo cambió la orografía
del país desde Valdivia a la isla La Española,
la más grande del archipiélago de Chiloé
Los volcanes del Cinturón de Fuego de la cordillera
de los Andes que recorre al país andino entraron
en erupción: Osorno, Villarrica, Puyehue, Llaima
y Calbuco vomitaron fuego y lava con la respectiva destrucción
de los pueblos cercanos. El paisaje chileno sufrió
un cambio radical, desaparecieron lagos y surgieron otros
montes.
El maremoto que vino como consecuencia del seísmo
arrasó pueblos y puertos que desaparecieron, quedando
para siempre bajo las aguas, siguió su curso por
el océano Pacífico hacia Hawai y Japón
causando cientos de muertos.
Desde entonces, los chilenos estaban a la espera de un seísmo
de gran calado. Las estadísticas dicen que cada 10
ó 15 años se producen terremotos catastróficos
en Chile.
Antes del actual hubieron otros de grado 8,5 o un poco
menores pero que no llegaron a dañar las estructuras
del país. Justo ahora, después de 50 años,
vuelve el cataclismo. Diariamente el país sufre entre
10 ó 20 temblores, aunque muchos de ellos sean imperceptibles.
Chile es uno de los países con más riesgo
sísmico del mundo, se encuentra situado en el llamado
Círculo de Fuego del Pacífico, zona de frecuentes
terremotos y erupciones volcánicas. En el lugar terráqueo
donde está Chile se producen el 80 por ciento de
los terremotos del planeta. El reciente seísmo que
asoló el país a finales de febrero tuvo su
epicentro en el límite entre la placa tectónica
de Nazca y la Sudamericana. El choque de estas dos placas
que presionan en sentido contrario producen seísmos
de gravedad.
Los chilenos estaban a la espera de un
seísmo de gran calado. Las estadísticas dicen
que cada 10 ó 15 años se producen terremotos
catastróficos en Chile.
Según los últimos estudios del reciente
terremoto chileno, fue 800 veces mayor que el de Haití
ocurrido en enero pasado, pero las víctimas y los
daños sufridos han sido más reducidos por
la preparación que tienen los chilenos y las construcciones
asísmicas ante estas situaciones.
Toda la población está preparada para afrontar
una emergencia. Las construcciones del país estan
influidas por la escuela japonesa y estadounidense con edificios
de varias plantas y materiales resistentes como el acero.
La albañilería armada de antaño también
resiste los movimientos telúricos, pero existe el
problema de que la normativa sismorresistente aprobada tras
el terremoto de marzo de l984 con grado 8,5 en la escala
de Richter no se aplica con rigor en las zonas rurales.
Se ha dicho también que el maremoto que azotó
la costa de las ciudades sureñas y las islas cercanas
al continente tras el terremoto fue más letal y dañino
que el seísmo, donde las olas alcanzaron alturas
de seis, ocho y 15 metros, arrastrando barcos, barcazas,
contenedores, camiones y coches, que se estrellaron con
violencia contra las casas y edificios dejando un paisaje
apocalíptico.
La montaña de agua oscura que penetró ocho
manzanas al interior del continente, en parte por el río
Bío Bío, el más ancho de Chile, arrastró
tambien arboles, animales y personas. Chile ha sufrido ahora
el peor terremoto de los últimos 50 años,
aunque las víctimas suman hasta ahora 800 muertos
y 30 desaparecidos. Los daños de infraestructuras
son cuantiosos, la red principal de carretera quedó
gravemente dañada, los puentes y pasos niveles destrozados
y amplias grietas terrestres. El aereopuerto de Santiago
sufrió daños importantes y tuvieron que suspender
los vuelos nacionales e internacionales. La reconstrucción
del país se ha valorado en 35.000 millones de dólares.
La situación tomará tiempo en regularizarse
y crea problemas actuales para socorrer las zonas afectadas.
Sin embargo, Santiago ha recuperado pronto su vitalidad
aunque aún las líneas de comunicación
sean deficientes. Las carreteras con el norte funcionan
sin problemas, pero las que van al sur estan gravemente
dañadas.
A pocos días de dejar el Gobierno Michele Bachelet
y retomarlo el presidente electo Sebastián Piñera,
Chile despide y da la bienvenida a la saliente y al nuevo
mandatario en unas circunstancias inolvidables que pasarán
a la historia.
Ante la catastrofe que ha estremecido el país,
Bachelet, dando muestras de democracia y solidaridad que
estan por encima de las ideologías políticas,
ha invitado a Piñera, que asumirá el Gobierno
el ll de marzo, y al futuro ministro del Interior a reunirse
con ella en La Moneda para entregarles toda la información
necesaria de la recuperación y normalidad del país.
Se reunió posteriormente con el Comité de
Emergencia y acordó con los propietarios de las cadenas
de supermercado repartir gratis alimentos de primera necesidad.