El arte no es tan sólo una superficie física.
Más allá de su presencia material, hay un
potencial expresivo que lo convierte en un objeto denso,
que requiere de una mirada profunda para ir más allá
de lo físico. El objeto artístico, como manifestación
del artista en un contexto determinado, se completa en el
momento del encuentro con el espectador.
Sentir la obra. El arte es un puente bidireccional entre
el artista y las personas espectadoras. La contemplación
es el sentir este flujo. Esta experiencia artística
exige la afección emocional del espectador. Si este
intercambio no se produce, si se olvida que los datos de
los sentidos y del intelecto son importantes, pero que la
parte emocional también lo es, y que un polo debe
revertir en el otro, este material no funcionará.
Al intentar profundizar en este sentido íntimo del
fenómeno artístico, algunas personas no podían
expresar el por qué de la admiración por un
o una artista, lo que justificaban en términos de
una profunda complicidad. Es esa complicidad e intimidad
que debe respetar un programa educativo que pretenda difundir
el arte no como una materia más, sino como una manera
profunda de apreciar el mundo de las formas.
Es por esta razón que los moradores del sector
Haina no dejaron que la lluvia apaciguara las ganas que
tenían de presenciar, disfrutar y ser parte activa
del desfile de la Escuela Libre de la casa de la Cultura
de Haina, un conjunto de actuaciones como teatro, danza,
ballet como en flauta y guitarra llevado a cabo por niños
y niñas de la comunidad de Haina.
La danza, tanto clásica como moderna y folclórica,
tiene un repunte muy importante en el municipio de Haina,
desde que José Rafael Lantigua, Secretario de Estado
de Cultura, con el apoyo de Luis Concepción, síndico
de la localidad, decidieron implementar el programa de Escuelas
Libres como parte de la Casa de la Cultura. Solamente en
danza clásica hay unos noventa alumnos, mientras
que los de danza moderna, salsa y danza folclórica
alcanzan una cifra superior.
En sus representaciones teatrales tomaron como tema el
problema de la contaminación y la falta de interés
del ciudadano por la preservación del medio ambiente,
creando personajes de gran impacto visual, como Mister Sucio
y súper Limpio, acompañados de protectores
de la ciudad que, con pistolas de agua, dominaron al malvado
súper Sucio, rey de la basura. Roberto Payano, quien
es recordado como el famoso personaje “Agua Lluvia”
espectáculo que mantuvo los visitantes totalmente
consentrados en el desempeño de la obra.
Esa noche, 75 niñas menores de 7 años, bajo
la dirección de la profesora Gladys Castro, se adueñaron
del escenario, causando asombro en la audiencia, seguidas
por las muestras del profesor de salsa y son, Gilberto Valdéz,
y un gran final dirigido por el profesor Lorenzo Báez,
que dio pie a una ruptura de barreras entre público
y artistas.