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RD un país vulnerable a la acción de terceros
países
Ikea, último aviso
La apertura de la nueva macrotienda
de Ikea, con la asistencia de las más altas magistraturas
del estado, el presidente a la cabeza, ha desatado todas las
alarmas. ¿Resistirán las estructuras dominicanas
el ataque del exterior?
En España, por ejemplo, las tiendas Ikea han acabado
con la práctica totalidad del mercado minorista de
muebles, decoración y menaje. Y han obligado a los
medianos y a las cadenas a abaratar sus precios de forma
casi temeraria.
El Presidente Leonel Fernández en el acto de inauguración
de la macrotienda señaló que la presencia
del gigante sueco de magnitud global, es un ejemplo de la
“reactivación de la economía dominicana”.
Ya veremos. Desde Ikea han hablado de 2.500 empleos directos,
pero su responsable comentaba en otro momento que son 600
los empleos en República Dominicana. Quizás
pudiera referirse a los empleos generados en la construcción.
Dentro de unos meses sería bueno comprobar el censo
de pequeños y medianos empresarios de mueble, decoración,
menaje, que existían a fecha enero de 2010 y los
que existan entonces.
Cuando se inauguró el Carrefour, en el año
2000, también se auguraron tiempos felices para la
empresa dominicana. Con el tiempo, los más afectados
los supermercados de barrio. En su reciente visita de Estado
a Francia, el presidente Fernández oyó de
su homólogo francés, Sarkozy, que la instalación
de Carrefour en Santo Domingo fue un acto de confianza en
su país.
Sería, en todo caso, un acto de confianza en el
dinero de los dominicanos, ya que buena parte del mismo
pasó de manos patrias a manos francesas. Una peculiar
manera de entender las cosas.
Lo cierto es que se está produciendo una auténtica
“invasión” de estructuras comerciales
multinacionales que van susttituyendo, poco a poco a las
estructuras locales.
Agricultura
En el número pasado de Cambio se publicaba un
informe sobre la balanza comercial República Dominicana-Estados
Unidos con un balance claramente negativo para este país.
Con el turismo, la agricultura aparece como uno de las
escasas fortalezas desde las que se defiende la economía
nacional, pero últimos datos conocidos muestran
motivos de preocupación.
Salvo en el caso del cacao y de los cigarros, todos los
productos agrícolas dominicanos tradicionales o
están estancados en sus ventas al exterior o incluso
han disminuido.
La no renovación de los cafetales, por ejemplo,
han hecho perder posiciones al café dominicano
en el mercado mundial, aunque gana en el café de
gran calidad.
Otros países cosechadores, quizás
con menos capacidad económica abordaron hace tiempo
la renovación tecnológica de los cultivos
a base de invernaderos, riesgo controlado, biotecnologías...
RD perdió entre US$19 y 21 millones de los 100 millones
de dólares de capacidad de venta anual.
Otro de los alarmantes registros es el que trata el tema
del azúcar. La república Dominicana está
importando azúcar y exporta unos mínimos absolutos.
La causa podría encontrarse en el abandono de los
campos antes destinados a esta labor.
A veces los datos y las cifras son los que mejor ilustran
una situación. Y en lo que afecta ta a las exportaciones
agrícolas a Estados Unidos, estos son los números:
En el año 2000 República Dominicana vendió
a EU 433,534,977 millones de dólares. En 2008,
fueron 575,444,247 millones, pero en ese año ya
estaba en marcha en Cafta o Tratado de Libre Comercio
(TLC) que por lo que ve en esta caso tampoco a beneficiado
enormemente a el país. Desde la entrada en vigor
del TLC, año 2006, las ventas de RD a EU sí
se han incrementado pasando de 481,853,135 de 2005 a 575,444,247
de 2008, que no se corresponde con el incremento de exportaciones
de EU a RD.
Costa Rica, Guatemala y Honduras venden todos ellos
más a Estados Unidos en productos agrícolas,
los dos primeros países bastante más del
doble cada uno.
Así las cosas queda tan solo la “otra”
fortaleza, el turismo sector en el que en todo Centro
América y El Caribe se lucha entre los países,
a cuchillo, por arrebatarle los turistas un país
al otro.
Hay que tener en cuenta que el turista es caprichoso
y por su propia forma de ser, curioso y por tanto siempre
abierto a nuevos destinos.
Ahora celebramos la llega de Ikea y antes la de Carrefour.
Pero no celebramos cuando se cierra un pequeño
mediano negocio dominicano por, entre otras cosas, ni
nos enteramos.
La modernidad no pasa por abrir el país a los extranjeros
para que vengan a vendernos sus espejitos. La modernidad
pasas por reformar, modernizar las estructuras propias.
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