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trata de un acuerdo histórico. “Un gran paso para volver el mundo un lugar más
seguro”, a juicio del primer ministro británico, Gordon Brown. Un tratado “fuerte
y ambicioso”, según Irlanda, el país anfitrión de la Convención que tuvo lugar
del 19 al pasado 29 de mayo y que contó con la participación de 111 países —entre
ellos España, Reino Unido, Alemania y Francia, en cuanto al ámbito europeo, además
de otros tantos de Latinoamérica, África y Asia—. Los mismos que concluyeron la
aprobación del documento que, tras 40 años de vida —sobre todo de muerte, para
ser exactos— de las bombas racimo, decreta su prohibición. La prohibición de fabricarlas,
de usarlas, poseerlas y venderlas. |