Número.1906 - 09 - 15 de junio 2008

 

Ricardo Lenoir
“Caso Valencia”, innovación y desarrollo
En tiempos en los que los espacios de los medios de comunicación están abundantemente ocupados —justificadamente— por datos y cifras que confirman lo que unos llaman crisis, otros desaceleración e incluso algunos recesión, bien está hacer un hueco a una experiencia que por su exitoso desarrollo ha merecido un importante premio internacional. Me refiero al llamado “caso Valencia”, una ciudad que ha desarrollado en los últimos años importantes infraestructuras de ocio, conocimiento y cultura y que la han convertido en uno de los más importantes destinos turísticos de España. Por este motivo acaba de recibir, a través de Turismo de Valencia, el Premio Ulysses por su innovación en la gobernanza turística que otorga la Organización Mundial del Turismo. La OMT ha reconocido a Valencia “el mérito de la ciudad en la planificación de la promoción turística, el desarrollo del destino, la puesta en práctica de estrategias turísticas, el uso de nuevas tecnologías y la atención al visitante”. Salvo destacados y muy reconocidos acontecimientos, como las Fallas, Valencia carecía de atractivos turísticos que aseguraran la continuidad de los visitantes. Entre otras muchas cosas, la ciudad vivía “divorciada” de su famosa playa, La Malvarrosa. Valencia veía cada verano como pasaban miles y miles de coches con familias que se dirigían a las playas del norte o del sur, vamos, como en Bienvenido Mister Marshall. Primero fue la construcción del Palau de la Música, un edificio atrevido, el primero en ocupar el cauce del Turia que además de dividir la ciudad, no presentaba un aspecto muy atractivo. Posteriormente, comenzó la explosión de nuevas instalaciones hasta conformar lo que es hoy en día una de las ofertas turísticas más atractivas de España, tercer destino de España y líder en crecimiento de Europa. El antiguo cauce se convierte de nuevo en amable albergue del Palau de les Arts —que se une y se suma al Auditori—, L´Hemisféric, Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y el Oceanográfico. Cada día las aceras que los rodean están repletas de autocares de turistas, colegios y otros visitantes. La continuidad que busca todo destino. El pasado verano Valencia alojó a la Copa América de Vela, que dejó de ”regalo” una playa e instalaciones y edificios notable además de unos ingresos de 4.500 millones de euros. Y el próximo mes de agosto, siguen las explosiones: la ciudad será la sede de una prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula 1, con la peculiaridad de disputarse en circuito urbano. Una inteligente política de desarrollo de atractivos turísticos diversos, inversiones con retorno, gente simpática, acogedora y no excluyente, han hecho de Valencia un un caso a tener en cuenta.


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