|
| |
| La
pirámide perdida de Giza |
| Levantan
apenas diez metros del suelo. Piedras milenarias cuyo secreto han mantenido a
salvo el paso de los siglos y la arena del desierto. Ahora, por fin, se conoce
la verdad. En su día constituyeron la base de la pirámide más alta de la meseta
de Giza, la cuarta y más misteriosa, un hallazgo que viene a reescribir en varios
sentidos la historia del lejano Egipto. Un equipo de producción de The History
Channel se ha pasado tres años trabajando en el documental La pirámide perdida,
que en septiembre llegará a España. Su director, Anthony Geffen, que con su equipo
ha trabajado codo con codo con un grupo de reputados científicos y arqueólogos,
ha asegurado que este nuevo descubrimiento será crucial para completar la radiografía
de la meseta de Giza. | | Por
J. M. |
| Amy
o el arte de la destrucción |
| Forma
parte de la tradición más vanguardista de la creación artística, destruirse públicamente
en los albores del éxito o del reconocimiento. Es un hecho que no admite contestación
porque, además, se ha contrastado empíricamente a lo largo de muchos años y en
muy diferentes artes. En esta época y en el mundo de la música es una constante
que garantiza la calidad del producto. Incluso acaba convirtiéndose en un atributo
de la mercadotecnia. Sin más. Desde Hendrix o Joplin, por ejemplo, hasta Amy
Winehouse, que hace unos días daba la nota autodestructiva en su aparición en
el Rock and Río en su versión portuguesa, apareciendo, con un portentoso colocón,
para dar la nota. | | Por
Rafael García Rico |
Yves
Saint Laurent El modisto que liberó a la mujer |
| El
pasado mes de diciembre, el presidente de la república francesa, Nicolas Sarkozy,
acudía al domicilio parisino del diseñador Yves Saint-Laurent para imponerle la
Legión de Honor; se encontraba demasiado enfermo como para acudir a la ceremonia
oficial de entrega de la respetada medalla. Uno de los pocos hombres conocido
tan sólo por sus iniciales, YSL, un revolucionario de la moda y el estilo del
pasado siglo XX, plantaba cara al cáncer con todas sus ganas de vivir, pero los
que le rodeaban sabían demasiado bien que la enfermedad, pese a todo, le estaba
ganando la partida. | | Por
J. M. | |
|