Número.1906 - 09 - 15 de junio 2008

 

Juan Carlos Arias
La CIA, una joya
Junto a la II Guerra Mundial y la guerra fratricida española, la inteligencia norteamericana no deja de inspirar ensayos y ficciones. La CIA es una agencia que nació de la ‘guerra fría’ (1945-1989) sobre las cenizas de la controvertida OSS. Los tentáculos políticos nublan el servicio al estado usado por el gobierno de turno en nombre de la seguridad nacional. Queramos o no, así son las cosas. Y CIA no equivale a excepción. Eric Frattini, un prolífico escritor experto en espionaje, escudriña entre documentos desclasificados de la CIA y compila en Joyas de familia (Martínez Roca) un volumen de obligada lectura para los aficionados al género. Ya nos deleitó con volúmenes donde diseccionaba agentes vaticanos, al KGB, el Mossad, el MI6, la ONU y al mismísimo Bin Laden. La obra sorprende con extenso y brillante prólogo (28 páginas) del diplomático Jorge Dezcallar de Mazarredo, primer civil que dirigió la inteligencia española (hoy CNI) entre 2001 y 2004. Sabíamos que, después, fue Embajador Vaticano y es consumado bibliófilo. Pero desconocíamos su acertada analítica y cosmovisión. Nos preguntamos si este prólogo anticipa un — esperado— libro, o resulta más rentable para el mallorquín hacer negocios por el mundo. Esperaremos novedades. El personaje promete. El corpus de Joyas de familia atrapa. Se sustenta sobre operaciones entre 1953-1973 que erraron objetivos, violaron leyes federales o resultaron sonoros fiascos. Aunque parece un refrito, la obra ilumina bastante. La crónica de Frattini sobre el proyecto MKULTRA y su mentor Sidney Gottlieb (Dr. Muerte) desvela atrocidades que inventaron los nazis. Ensayar el ‘suero de la verdad’, con alucinógenos e influir en el comportamiento humano fue una pesadilla que empezó como un sueño. El Dr. Muerte fue un fanático de la ‘razón de Estado’. Diversas ‘operaciones’ liquidaron a presidentes, como el congoleño Patrice Lumumba, el dominicano Leónidas Trujillo, dirigentes vietnamitas, iraquíes, etc, etc. Otro proyecto, MONGOOSE, multiplicó a la CIA para acabar con Fidel Castro. Sabemos que el barbudo sobrevivió a múltiples atentados. La chapuza basculó entre los Kennedy Mafia, FBI… Otra ‘hazaña’ de agentes norteamericanos se sitúa en el Chile de Salvador Allende bajo clave ZR-RIFLE. Si añadimos las siglas ITT, el papel de Augusto Pinochet o recordamos la cinta Missing de Costa Gavras sobran más comentarios. Otros casos protagonizados por antiguos agentes del KGB, Anatoli Golitsyn y el ‘Caso Nosenko’ nos zambullen en plena guerra fría con vibrante crónica que pivota entre bambalinas de los bloques: del Kremlin al Despacho Oval. Las ‘dobles’ fidelidades de curtidos espías [que simbolizó proverbialmente Juan Pujol ‘Garbo’ durante la 2GM] centra en las deserciones soviéticas tan encarnizada lucha por dominar el mundo. Subyugar al Vietcong usando toda clase de artes y bajezas (Proyecto Phoenix) y el increíble Caso Ellsberg para perder la guerra de Vietnam, perseguir periodistas díscolos ( Jack Anderson), fisgonear el correo de sospechosos ‘comunistas’ fueron muchos empeños de la inteligencia norteamericana bien retratados en otros capítulos del libro. Joyas de familia concluye con una guinda. El ‘caso Watergate’ destapa lo sucio que se juega en política doméstica usando el ‘todo vale’. A Nixon le costó el puesto. La historia le recuerda con letra pequeña. Pero ya murió; y la CIA sigue. Felizmente, desde su cuartel de Langley ya no se patrocinan tan sórdidas operaciones y proyectos, que sepamos. Esperamos que nadie reitere las palabras de Eisenhower: “En la CIA se hacen cosas que mejor no intentar explicar”. Ojalá.


andaluciaviva@activanet.es



Resolución mínima: 800x600
cambio16@cambio16.info