Número.1903 - 19 - 25 de mayo 2008

 

   PALABRAS EN LIBERTAD
Rafael García Rico
La solución, más democracia

Ahora que se han democratizado los viajes estelares y que para ocupar una plaza en un trasbordador espacial basta con haber sido estudioso, saber idiomas, no fumar, no beber, ser atlético y otras virtudes que del mismo modo que nos diferencian, nos pueden igualar; los dirigentes del Partido Popular podrían introducir algunos valores democráticos en sus reglas de funcionamiento para facilitar su integración democrática real en una sociedad que lo es desde hace treinta años. Y es que el debate y la forma de plantearlo han superado todas las previsiones posibles. Y en el fondo de su situación se encuentra ese concepto anticuado de partido político decimonónico, donde los líderes determinan las reglas de juego según su conveniencia y el ascenso a los puestos de representación se conquista por méritos de dudoso calado político y sí de profunda componenda personalista o mediática. Y basta para certificarlo ver como el señor Pizarro ha sido número dos de Rajoy para luego no ser nada de nada, después de haberse incorporado al partido el mismo día que a la candidatura y de haber logrado, por virtud de vaya usted a saber qué procedimiento democrático y legal, ser miembro en el mismo acto de los órganos de gobierno del PP. Con estos principios es fácil comprender la conservación del poder en la cúpula aznarista del PP, tras el fracaso electoral de 2004 y el descubrimiento público del “pastel” del fraude informativo, tras el terrible atentado islamista de los trenes. O que hayan pretendido conservarlo tras cuatro años de agitación incivilizada y de exponer a nuestro sistema a un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles. Esa misma actitud de supervivencia en el eje mismo del poder que ahora pretenden recuperar con los portazos encadenados que le están dando en las narices al señor Rajoy. ¿Qué credibilidad puede tener esta nueva desafección ideológica protagonizada por María San Gil en el partido del cuaderno azul? ¿Qué herida se le puede haber abierto en el PP que durante el congreso de la sucesión permitió que ésta se decidiera a dedo y por sorpresa por Aznar entre una terna fijada por él mismo? ¿Qué diferencia orgánica se puede tener en un partido que actúa así? Si no hay principios y no hay reglas, no se puede estar en contra ni de los principios ni de las reglas. Es evidente. ¿Dónde se quejaba San Gil cuando el PP pactó con el PNV la investidura de Aznar? Su portazo es tan instrumental como todo lo demás. Nace del fruto de una ambición y es útil como coartada para la promoción no de unas ideas sino de unas personas. El pistoletazo de salida está dado y en el PP de las derrotas sucesivas cualquiera puede optar a lo que quiera. Rajoy creía que Rosa Díez sólo hay una y que él estaba libre de llevar la cruz que le corresponde en esto de cargar con los productos del victimismo. Al líder y a la lideresa les ha salido competidor. O competidora, por lo menos, moral. Es lo malo de fabricar estos falsos mitos, que luego hay que cargar con ellos.



Resolución mínima: 800x600
cambio16@cambio16.info