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Las epixtasis son hemorragias de origen nasal. ¿Quién no ha sangrado alguna vez
por la nariz o conoce a alguien a quien sucede esto de forma frecuente? Es una
de las causas más habituales de urgencia en otorrinolaringología. Las causas que
provocan las hemorragias nasales son usualmente banales, pero a veces este signo
clínico nos puede alertar de una patología grave. Las causas que provocan estas
hemorragias son muchas y muy variadas, es decir, afectan a todo el organismo que
puede provocar una hemorragia nasal. • Enfermedades
infecciosas como la gripe o el sarampión. •
Diátesis hemorrágicas. Son aquellas enfermedades que afectan a la coagulación
normal de la sangre como la hemofilia, alteraciones de las plaquetas, neoplasias
de la médula ósea, pacientes tratados con fármacos antineoplásicos que afecten
a las plaquetas. • Enfermedades endocrinas
y metabólicas que cursan con hipertensión. •
Estados hormonales característicos en la mujer como la menstruación o el
embarazo. • Alteraciones del sistema cardiovascular
como la hipertensión (que es la causa fundamental en los adultos) o la arteriosclerosis.
Las causas locales son las más frecuentes. Son debidas a la contaminación, desecación
ambiental por calefacción muy elevada, también por un traumatismo, cuerpos extraños
(muy frecuentes en niños pequeños), estornudos violentos o al sonarse la nariz
de forma muy fuerte. El 90 por ciento de estas hemorragias asientan en un área
llamada de Kiesselbach, que se encuentra en la parte baja y anterior del tabique
nasal, donde existen importantes anastomosis vasculares. También la hemorragia
puede provenir de áreas más profundas. Cuando se encuentra en la arteria etmoidal
anterior, la persona se señala con el dedo la zona próxima al canto interno del
ojo como el lugar donde se produce la hemorragia. Cuando procede de la parte posterior
de las fosas, la sangre se vierte principalmente a la faringe, aunque los movimientos
de la cabeza pueden permitir a la sangre salir también por la nariz. Toda hemorragia
nasal debe ser contenida lo más rápidamente posible y establecerse un diagnóstico
para actuar sobre la causa que la ha producido. Es muy importante realizar una
exploración nasal, con la nariz limpia para poder detectar el punto de sangrado.
También será necesario medir la tensión arterial y hacer un análisis de sangre,
donde se estudiarán plaquetas y factores de coagulación. El tratamiento abarcará
las siguientes medidas: • Generales. Deben
tratase siempre las enfermedades generales, si es que existen, como la hipertensión
arterial. A veces es preciso medicación específica para tranquilizar al paciente. •
Locales. Limpiar bien las fosas nasales de sangre y acumulo de coágulos
y hacer una inspección nasal con un espéculo, que permitirá identificar el punto
sangrante. Realizado esto existen diferentes posibilidades. •
Compresión. Colocar un algodón impregnado con agua oxigenada y apretar
con los dedos las punta de la nariz, maniobra sencilla que puede realizar cualquier
persona. |