Número.1904 - 26 de mayo - 01 de junio 2008

 

   CARTA DEL DIRECTOR
GORKA LANDABURU
Golpe duro
El golpe asestado a ETA por la policía gala y española supone un severo revés para los terroristas. La imagen patética de un Francisco Javier López Peña, alias Thierry, esposado y vociferando consignas etarras ante el apartamento de Burdeos, donde fue detenido, muestra el declive y hasta la desesperación de una organización aculada y perseguida por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Esta operación policial conjunta interviene en plena contraofensiva etarra que, a su manera y como siempre con bombas y asesinatos, pretende demostrar que sigue viva y que todavía nos puede hacer mucho daño. Resulta siempre peligroso especular, cada vez que hay unas detenciones, sobre la debilidad o la fortaleza de la banda armada. Es cierto que en muchas ocasiones se ha afirmado que ETA estaba decapitada. Sin embargo, esto ha sido cierto parcialmente. Se habla en los medios del numero uno o dos de la organización pero a menudo olvidamos que ETA tiene una estructura piramidal y colegiada y que todas las decisiones que se toman se acatan y se asumen. Este organigrama y el apoyo de su brazo político Batasuna es lo que ha permitido a todo este mundo sobrevivir desde hace más de cuarenta años. Las detenciones de Jon Salaberria, ex parlamentario en la Cámara de Vitoria y del ex alcalde de Andoian José Antonio Barandiaran muestran a las claras, y no es la primera vez, el cordón umbilical que siempre ha existido entre Batasuna y la cúpula etarra. En la burbuja hermética que vive todo este mundo se debe saber, si no lo tienen todavía asumido, que hace tiempo que han perdido su batalla militar, su batalla política y hasta su batalla social. A ETA y sus acólitos solo les queda el camino de la cárcel y su disolución a corto o medio plazo. Pedir a un terrorista que reflexione es tarea imposible e incompatible con nuestro razonamiento. El balance para ETA de estas cuatro décadas de violencia y terror no puede ser más negativo. No han conseguido ni conseguirán ninguno de sus objetivos y además de haber asesinado a cerca de mil personas, en defensa de la pretendida independencia de Euskalherria, han provocado que 750 etarras se encuentren entre rejas en Francia y en España. Es más que probable que desde ETA no se haga el mismo análisis y que en los próximos días o semanas el terrorismo vuelva a golpear como lo ha hecho en Mondragón o en Legutiano. Pero nadie va a ceder y sí es cierto que desde el ejecutivo de Rodríguez Zapatero se ha intentado sobredimensionar la importante operación policial de Burdeos para mantener alta la moral y el compromiso del Estado de Derecho frente al terrorismo. Sorprende sin embargo, el discurso tibio, una vez más, de ciertos dirigentes nacionalistas que siempre que se produce una buena noticia contra ETA minimizan el alcance de estas operaciones policiales. A veces da la impresión que en el PNV o en Eusko Alkartasuna lamentan, de alguna manera, las detenciones de etarras. Este titubeo nacionalista no es compartido por la gran mayoría de la opinión pública.

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