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Jordi
Sierra i Fabra Escritor |
| “Soy
libre y feliz. Escribo lo que siento y como lo siento. Ésa es la clave” |
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Viajero
impenitente, escritor más que prolijo y afable y gran conversador, si existe un
adjetivo que describa por entero a Jordi Sierra i Fabra es, sin duda, `vital´.
El último (siempre penúltimo) de sus títulos publicados: `Cuatro días de enero´,
una novela sobre los últimos días de la República en la Ciudad Condal
Son pocas
las novelas dirigidas a un público adulto que se pueden encontrar en su bibliografía.
¿De dónde surgió la idea de sumergirse, con Cuatro días de enero, en los últimos
días de la Guerra Civil? Mi padre se murió sin contarme nada de
la Guerra Civil. La hizo y la perdió. Fue un derrotado físico y moral. En casa
siempre gobernó el miedo a la hora de hablar sobre este tema, además de la protección
del hijo menor, ilegítimo para más inri —tengo una familia a la que nunca he conocido—.
Cuando mi padre muere —él y Franco lo hacen con pocos días de diferencia— ya no
soy un crío y quiero saber qué pasó en mi país. Publiqué El plan Stalin, un libro
sobre el oro de Moscú, y esos cuatro días de enero de Barcelona no sé por qué
me fascinaron. El 22 de enero de 1939 se va el Gobierno de Barcelona dejando la
ciudad sola, hambrienta, muerta de frío y esperando que lleguen las tropas de
Franco. En ese contexto, todavía los periódicos decían “todos a la calle, vamos
a resistir!”. Pero con qué, ¿con piedras? Lo que reinaba entonces no era sino
el desconcierto, con la mitad de la gente huyendo a Francia, al exilio; mientras
la otra mitad esperaba a que llegaran las tropas franquistas. Pues bien, el cómo
transcurrieron esos cuatro días me fascinaba. Podía haber hecho una novela de
amor, pero me decanté por el género policiaco, que a mí personalmente me encanta,
porque te permite enmascarar todo con un crimen y luego te luces con todo lo demás.
Elegí un personaje, un viejo policía que no puede huir de Barcelona porque su
mujer se está muriendo de cáncer. Sabe que cuando lleguen Franco y los suyos le
van a matar, y a partir de ahí comienza a perfilarse Miquel Mascarell. Partiendo
de aquí, el guión lo pude resolver en 2 ó 3 días. Recuerdo que lo hice en Curaçao
y las ideas comenzaron a fluir muy rápido. |
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Por Lorena Bajatierra |
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