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Las jornadas electorales, sobre todo para el que triunfa, son especialmente crueles
ya que dejan en la mano del vencedor el tarro de la miel y se lo retiran cuando
apenas se dispone a saborearlo. La celebración, con sus fastos, es rápidamente
sobrepasada por algo que inexorablemente impone su autoridad: la realidad. Y en
lo que a España concierne, la realidad que se aprecia en esta IX Legislatura,
que formalmente se abrirá el próximo 1 de abril, tiene sus reales sentados en
la economía, que según todos los análisis y pronósticos, no mostrará la misma
faceta a la que nos tenía acostumbrados en los últimos años. |