Número.1902 - 12 - 18 de mayo 2008

 

Ramon Vilaró
Europeriodismo
Uno de los grandes retos de la Unión Europea es recuperar la ilusión ciudadana por los asuntos europeos. Una tarea nada fácil, porque los temas que se debaten en Bruselas, tanto en la Comisión, como en los Consejos o el Parlemento Europeo, acostumbran a ser arduos de explicar, aunque siempre acaben teniendo efecto para el ciudadano. Informar sobre el día a día de la eurocracia, de las luchas de intereses nacionales hasta llegar al milagro del consenso y aprobación de nuevas normativas, es lo que hacen un millar de periodistas acreditados en los organismos comunitarios, o que trabajan indirectamente en asuntos europeos. Cuando casi en la prehistoria de las Comunidades Europeas, en el año 1953, se creó la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA), el embrión de la actual UE, con objeto de unir intereses de dos países europeos antagónicos y protagonistas de las grandes guerras del pasado, Alemania y Francia, hubo dos periodistas visionarios, los italianos Ludovico Ricardi y Emanuele Gazzo, que fundaron la Agencia Europe, editora, desde entonces, de un boletín diario que informa magistralmente de lo que ocurre en las tripas de las instituciones europeas. “Cuando llegue al Parlamento Europeo creí que eran los papeles oficiales de trabajo”, recuerda Ana Terrón, eurodiputada y directora general de Politica Exterior de la Generalitat de Catalunya, al ver que todos los miembros leían con atención las hojas azules de aquel boletín. En realidad es el Europe, con su editorial puntual e incisivo, en general crítico, con el quehacer diario de la eurocracia. Todo ello acompañado de noticias e informes que constituyen algo así como la Biblia del europeísmo y es el maná para los corresponsales de prensa en Bruselas. “Reuniones en la que había sólo media docena de embajadores, y que se consideraban secretas, eran reflejadas puntualmente en el Europe al día siguiente”, añadió Alberto Navarro, ex secretario general de Asuntos Europeos, y futuro embajador en Lisboa, que durante décadas ha vivido la negociación y proceso de integración de España en la Unión Europea. Por todo ello, por más de medio siglo de europeriodismo impecable y casi anónimo —sólo se firma, desde hace poco, con las iniciales— los herederos y seguidores del boletín Europe, Lorenzo Ricardi y las hermanas Marina y Lidia Gazzo, recibieron en Barcelona el premio “Trayectoria Europeísta” que la Associació de Periodistas Europeus de Catalunya, con veinte años de historia, otorga anualmente a profesionales que han dedicado su vida a la ardua tarea de informar sobre que ocurre en la Unión Europea. Algo no siempre fácil de explicar y digerir, aunque nos afecte siempre a los 450 millones de ciudadanos de la UE. Felicidades, Marina, Lidia y Lorenzo.

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