Número.1902 - 12 - 18 de mayo 2008

 

   DESDE MI CONSULTA
M.C. del Castillo / Médico
Remedios contra las incómodas varices
Las varices son dilataciones, con frecuencia tortuosas, del sistema venoso de las piernas, debidas a alteraciones que producen un remanso de sangre permanente de estas zonas. Afectan al 12 por ciento aproximadamente de la población adulta. En España la padecen entre dos millones y medio y tres millones de personas. No todas revisten la misma gravedad. Según su etapa evolutiva, se observan dilataciones venosas superficiales, pigmentación de la zona y ulceras cutáneas Los trastornos de la piel y las ulceraciones son las complicaciones más frecuentes de las varices que no han tenido tratamiento adecuado durante largo tiempo. Muchas veces, las paredes venosas sufren inflamaciones (varicoflebitis); en otras ocasiones, el problema fundamental es la rotura de una variz que provoca hemorragia (varicorragia). La persona que padece esta dolencia siente una sensación de pesadez en las piernas, cansancio, dolor, calambres, picores y edemas con fovea que describe como hinchazón que se deprime al apretar con el dedo. Todos estos síntomas van aumentando según va pasando el día, pero mejoran con el reposo, sobre todo si se elevan los pies.
Causas
1. Varices primarias. No se conoce la causa. Afecta a las venas superficiales. Suponen el 70 por ciento de las várices y hay un componente familiar en el 75 por ciento de los casos.
2. Varices secundarias. Afectan a los sistemas venosos profundos. En ellas se implican alteraciones anatómicas o flebitis profundas previas.
Todas aquellas circunstancias que dificulten el retorno de la sangre al corazón o que favorezcan la dilatación prolongada de las venas y que tiendan a la inmovilización favorecen la aparición de las varices: el embarazo, el sobrepeso, la inmovilidad, permanecer de pie o sentado mucho tiempo, los baños de agua muy caliente, braseros de camillas o la ropa muy ajustada son algunos ejemplos.
Tratamiento
Incluye todo un conjunto de medidas terapéuticas encaminadas a la prevención, al alivio de los síntomas y de las complicaciones.
Intentar mantenerse en el peso ideal.
Evitar el estreñimiento con dietas variadas ricas en fibras, que incluyan frutas, verduras y legumbres.
Mantener una actividad física apropiada según las edad y el estado de salud: caminar es un magnifico ejercicio, cómodo y barato, también montar en bicicleta o nadar.
Evitar estar sentado o de pie mucho tiempo.
Mantener las piernas en alto en los periodos de descanso. Se aconseja elevar con dos azulejos los pies de la cama.
Alejarse de los focos de intenso calor mantenidos sobre las piernas tanto en invierno como en veranos. En cambio, la ducha de agua fría sobre las piernas en dirección ascendente es muy recomendable.
La ropa muy ceñida, el calzado apretado, el tacón muy alto o por el contrario totalmente plano deben evitarse.
Uso de medias de compresión ascendente que se encuentran en farmacias y que actúan como válvulas que favorecen el retorno venoso.


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