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CARTA
DEL DIRECTOR | GORKA
LANDABURU |
| De
Ajuria Enea a la Moncloa |
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No queda tiempo para el sosiego y la reflexión en Euskadi, si los hubo en algún
tiempo. Dos meses después de la victoria de Rodríguez Zapatero en las elecciones
generales, nuevamente todos los focos de la actualidad se van a centrar en el
País Vasco. El lehendakari, que no da su brazo a torcer, ha conseguido que el
próximo día 20 de mayo, el presidente del Gobierno le reciba en la Moncloa para
discutir la hoja de ruta que se ha trazado y que debería culminar en un acuerdo
sobre el derecho a decidir de la sociedad vasca. Los malos resultados electorales
cosechados por el PNV el pasado 9 de marzo han encendido todas las alarmas en
el mundo del nacionalismo democrático. A menos de un año para los comicios autonómicos
todos los pronósticos apuntan que posiblemente el nuevo inquilino de Ajuria Enea
podría ser el socialista Patxi López. Queda un largo trecho para que esto ocurra,
aunque muchos dirigentes y afiliados del PNV consideran que la propuesta de Ibarretxe
es un suicidio y les puede mandar a la oposición. Hay sin embargo poco tiempo
para rectificar y buscar un nuevo candidato a lehendakari. Constante y tenaz en
sus postulados Ibarretxe ha conseguido cerrar filas en su propio gobierno tripartito
para poner contra las cuerdas a Rodríguez Zapatero. El jefe del ejecutivo vasco
pretende arrancar un compromiso con el presidente del Gobierno. Su argumento principal
es volver a los acuerdos de Loyola. Acuerdos que fueron firmados por PNV, PSE-EE
y Batasuna pero que más tarde rechazó ETA. La táctica del lehendakari y sus asesores,
que tiene un trasfondo electoral evidente, permitiría, en caso más que probable
de un desacuerdo en la Moncloa, pasar a una segunda fase para que se pronuncie
el Parlamento de Vitoria. Ibarretxe insiste en afirmar que la consulta que tiene
prevista para el 25 de octubre es legitima y legal. Si se la impiden entraríamos
en una tercera fase que el PNV conoce perfectamente y que no es más que refugiarse
en el victimismo y echar todas las culpas a Madrid. Zapatero se ha mostrado favorable
a los acuerdos pero se ha pronunciado claramente contra toda tentativa de aventura
inconstitucional. El órdago está echado pero en su tozudez basada en un discurso
cimentado sobre el soberanismo puro y duro. El lehendakari, que ingenuamente pretende
que su plan haga callar las armas de ETA, no cuenta en esta empresa ni con el
apoyo de los socialistas, del PP ni de EHAK. Al menos que Ibarretxe no nos haya
dicho que el apéndice de Batasuna en la Cámara vasca vaya a apoyar su plan. La
iniciativa del lehendakari nace coja y sin el respaldo suficiente. Pretender comenzar
a hacer la casa por el tejado es un error, aún más cuando persiste la violencia
etarra. El día 20, Zapatero enfriará los ánimos del lehendakari diciéndole simplemente
y llanamente “pónganse de acuerdo primero en Euskadi, que si hay entendimiento
y avenencia entre las distintas fuerzas políticas, yo os apoyaré”. La mesa de
dialogo tiene que partir del País Vasco y no de la Moncloa.
glandaburu@cambio16.info
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