Número.1901 - 05 - 11 de mayo 2008

 

   DESDE MI CONSULTA
M.C. del Castillo / Médico
Alimentos ‘venenosos’
Algunas personas presentan reacciones adversas a determinados alimentos o productos que los acompañan, como colorantes, conservantes y otros aditamentos. Estas reacciones adversas se presentan en individuos previamente sensibilizados y puede ocurrir después de ingerir cantidades muy pequeñas. Los síntomas asociados a las reacciones adversas a alimentos son muy variados y abarcan un amplio espectro de alteraciones clínicas:
• Digestivas: inflamación de la mucosa de la boca, aftas, edema de labios, granulomatosis oral, dolor abdominal, vómitos, cólico del lactante, diarrea, estreñimiento, esofagitis, enteropatía, colitis, hemorragias intestinales, etc.
• Respiratorias: rinitis, tos crónica, bronquitis, asma, neumonía recurrente, otitis, edema laríngeo.
• Dermatológicas: urticaria, dermatitis atópica, púrpuras o pérdida del cabello.
• Nefrourológicas: cistitis, incontinencia o síndrome nefrótico.
• Hematológicas: anemia, eosinofilia y disminución del número habitual de plaquetas.
• Cardiovasculares:Vasculitis, coronariopatías y arritmias.
• Neurológicas/psiquiatricas: migrañas, síndrome de tensión fatiga, síndrome hiperquinético, déficit de atención, neurosis, esquizofrenia, insomnio o llanto nocturno.
El diagnóstico vendrá determinado por la historia clínica, que debe ser muy rigurosa. Estará apoyado por determinadas pruebas cutáneas y test de provocación oral. La historia clínica tratará de establecer una relación causa efecto entre el alimento sospechoso y el cuadro clínico, intentando a su vez distinguir entre una verdadera alergia alimentaria y una intolerancia. La importancia de detectar el alimento que actúa como un antígeno viene determinada por la gravedad que en muchas ocasiones tiene la ingestión de estos alimentos. La causa última que provoca las reacciones no se conoce; en algunos casos la presentan varios miembros de una familia al mismo alimento, o bien que los distintos miembros de la familia tienen un fondo alérgico aunque sólo uno de ellos padezca este tipo de alteraciones. Si bien hay determinados alimentos con mayor potencial alergénico, cualquiera puede dar lugar a estos cuadros en un individuo sensible. Así pues, alimentos como las castañas, las lentejas, el melón, las fresas, las nueces o el plátano pueden desencadenar una reacción alérgica . El mejor tratamiento es la prevención. Un diagnóstico adecuado dará con la clave de los alimentos que deben ser eliminados de la dieta. En niños, la base de la prevención es aconsejar la lactancia materna, principalmente en niños de padres con atopia y con valores altos de la inmunoglobulina E en sangre del cordón umbilical al nacer. Las reacciones leves pueden tratarse con antihistamínicos, pero siempre es el médico quien debe prescribirlos y dosificarlos. Cuando se ha desencadenado un reacción alérgica grave, la permeabilidad de la vía respiratoria se ve comprometida, y éste es el primer objetivo de los profesionales de la salud. Por ello lo mejor es avisar inmediatamente a los servicios de urgencia.


Resolución mínima: 800x600
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