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Entre los huesos de la cara existen unas cavidades óseas denominadas senos paranasales.
Estos senos están tapizados con un tejido muy vascularizado y con capacidad para
producir moco que se denomina mucosa. Sinusitis es la inflamación de la mucosa
que reviste a estos senos. Esta inflamación se produce generalmente por la acción
de un germen que penetra en la vía nasal. Normalmente, es un solo seno el que
se afecta, pero a veces son varios y en ocasiones pueden verse alterados todos.
Este proceso patológico se denomina pansinusitis. Clínica.
La cefalea matutina es sin duda el signo más característico referido por los paciente.
El dolor suele centrarse en la región del seno afectado y aumenta al doblar la
cabeza o realizar esfuerzos como toser o estornudar. También existe obstrucción
nasal y rinorrea amarillenta y muy espesa que suele ser unilateral. En muchos
casos, también hay mal estado general, cansancio y fiebre, aunque no muy alta.
A veces se aprecia inflamación de los tejidos que recubren el seno. La palpación
de estas zonas resulta dolorosa y nos orienta al seno que está afectado. El proceso
habitualmente se instaura días después de un resfriado nasal común. Cuando los
síntomas no duran más de ocho semanas o bien existe menos de cuatro episodios
en un año y son de corta duración se considera sinusitis aguda y revierten con
tratamiento médico sin dejar lesión en la mucosa. Cuando el proceso dura más de
ocho semanas o hay más de cuatro episodios al año se considera sinusitis crónica
y ya existen cambios estructurales en la mucosa de revestimiento. El seno más
afectado en el adulto es el seno maxilar, siguiéndole en frecuencia los senos
etmoidal, frontal y esfenoidal. En los niños, los más afectados son los senos
etmoidales, que son los únicos que están formados a los cuatro años. Diagnóstico.
Los síntomas referidos por el paciente junto con el antecedente de una infección
nasal anterior pone sobre la pista. La radiografía sigue desempeñando un papel
fundamental. En ella se pueden ver los signos que confirman el diagnóstico. Otras
exploraciones complementarias son la rinoscopia anterior y posterior. La importancia
de un correcto diagnóstico y tratamiento viene dada por la gravedad que pueden
producir las complicaciones de esta patología: osteomielitis, celulitis y abscesos
meningitis, abscesos cerebrales o trombosis del seno cavernoso. El médico además
tendrá que descartar otra patologías como neuralgia dental o del trigémino, herpes,
neoplasias y otras. Tratamiento. El tratamiento
debe atender a un triple frente: por un lado, analgésicos para el dolor, un antibiótico
adecuado para parar la infección y, por último, facilitar el drenaje de estos
senos. Para esto, la inhalación de vapores y la limpieza con irrigadores es una
buena terapia casera. Es importante tener en cuenta que estas inhalaciones no
deben hacerse en niños porque pueden provocar edema de glotis. Los vasoconstrictores
nasales de uso tópico no deben usarse porque dificultan el drenaje y la concentración
del antibiótico en los tejidos.
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