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Coincidente con la entrada en servicio del Ave Madrid-Barcelona, que ya le resta
viajeros al avión, ha estallado el penúltimo conflicto con relación al futuro
aeródromo de El Prat y el papel de Barcelona y Cataluña en el reparto del transporte
aéreo en España. Entre medias de todo este complicado asunto está la venta de
la compañía Spanair que si bien no ha liado tanto como la de si/no venta de Iberia
si tiene aderezos extra negocio. Ya han pasadao diez meses desde que SAS anunciara
su intención de vender su filial Spanair. Primero se descolgaron de la operación
sus antiguos socios españoles, Gonzalo Pascual y Gerardo Diaz ferrán dueños del
grupo de viajes que encabeza Marsans. En ses momento aparece Iberia aliada con
Gestair que fija su postura con aparente solvencia, una vez que se despeje el
maremoto de su propia venta. Pero a Iberia no la quieren los empresarios catalanes
ni la propia Generalitat. Desconfían pues creen que la antigua compañía de bandera
va a instalar en el nuevo Prat la T-4 de Barajas. Entre medias aparece un aspirante
tocado de barretina, Gadair, y que dice tener dinero arabe en sus arcas. Más en
sus manifestaciones públicas que en la realidad cosechada, durante un tiempo aparece
como la “opción catalana”, dicen que incluso apoyada por las cajas. Pero ahora
la Generalitat sale al exterior para decir que no le gusta ni la oferta de Iberia
ni la de Gadair y llega incluso a solicitar de SAS que vuelva a incorporar a Marsans
al grupo en puja. Atónito y atento a todo este barullo se encuentran AENA, el
Ministerio de Fomento y el Gobierno español que ven como se lidia el trofeo de
El Prat en una plaza que es suya, y en donde nadie parace
considerar su opinión. A todo esto, British Airways acaba de anunciar que ha aumentado
su participación en el accionariado de Iberia del 10 al 13,15 por ciento y que
renueva su intención de hacerse con el control de la aerolínea. Y es entonces
cuando el presiodente de Caja de Madrid, Miguel Blesa da un golpe en la mesa y
pide a unos y otros que aclaren cuanto antes sus posiciones en la compañía y señala
que el proceso de negociaciones avanza a un ritmo “lentísimo y lleno de indefiniciones”.
Blesa espera que todo este proceso se cierre en el primer semestre de este año.
El aire sigue pesando, y mucho, pese a que los movimientos por la superficie también
pesan y cada vez más. . Gripe y trabajo Recientemente se ha presentado un informe
“Pandemia de Gripe: Guía práctica de preparación y respuesta”, dirigido a las
empresas y otros centros de trabajo. En el mismo se dice que la mayoría de las
compañías carece de un plan de continuidad en el negocio para los casos de pandemia
mundial y un supuesto de este tipo podría causar un absentismo laboral de hasta
el 50 por ciento. Retrasos en el suministro de bienes, escasez de servicios, brusca
caida de la demanda, es el panorama que nos dibujan.
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