Número.1896 - 31 de marzo - 06 de abril 2008

 

   EDITORIAL
Con la mano tendida

La legislatura próxima a inaugurarse no debe ser, ni será, un calco de la anterior, aunque podemos temer que se vayan a repetir comportamientos avalados por el todo vale con tal de llenar la cesta de los votos. Zapatero se propone culminar grandes pactos de Estado, de reforma constitucional y del poder judicial, solapados bajo uno mayor que englobaría la lucha antiterrorista y al que han sido llamados todos los grupos del arco parlamentario, en especial PP y PNV, por las connotaciones de ambos y su trayectoria política. Mas es posible que los nacionalistas vascos estén más dispuestos a colaborar que la derecha nacional, ocupada en un proceso de renovación de su cúpula dirigente que se hace con tantas timideces como miedo a las hipotecas contraídas en un pasado reciente. Ha llegado la hora de apartar la crispación del debate diario y de dejar de utilizar a la Iglesia católica en una contienda democrática a la que nadie los ha llamado a participar porque la curia es de otro mundo y se cubre de credo para ocultar sus ansias terrenales de poderes y de bienes materiales. El presidente en funciones ha tendido la mano a todos y al unísono ha decidido acercarse primero a CiU y PNV para ver por dónde respiran. Los segundos lo hacen por las heridas que han trazado unos resultados electorales adversos, divididos sus líderes en cuanto a la oportunidad de una consulta soberanista a la que el lehendakari Ibarretxe ha puesto la fecha de octubre. Una cosa es la política del Ejecutivo vasco, alegan los discrepantes, y otra la del partido, en disposición de alcanzar incluso un pacto de legislatura con el PSOE si se avanza en el autogobierno y en la financiación. Salvo que se pueden elegir otras fórmulas para sacar las leyes con mayoría absoluta. La nueva aparición en escena de José Bono, llamado a convertirse en el próximo presidente del Congreso de los Diputados, no cuenta con el beneplácito de los que oyen de su boca a menudo que los nacionalistas son los favorecidos de este sistema y anima a rebajar su representación. Salvo que lo votarán, hasta con la nariz tapada, si se cumplen sus demandas, las políticas y las económicas. Los socialistas se han convertido en la primera fuerza en Cataluña y País Vasco. ¿En vista de lo sucedido, sería más productivo cortarles los pasos que lanzarles cables si están en peligro de ahogarse? Habría que mirar más lejos. Se precisa de todos para variar unos modos altaneros y de reproches reiterados donde las ideas y los proyectos no abundan, donde los altos precios enriquecen al intermediario y al distribuidor en una economía desacelerada. Colaboración y unidad es lo necesario para que ETA sepa que sus asesinatos no cotizan en la Bolsa ni en el debate. Porque lo seguirán intentando, matar y extorsionar, queriendo lanzar el mensaje de que no están tan débiles como los pintan.



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