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LA
VENTANA DISCRETA | SANTIAGO
LÓPEZ CASTILLO |
| La
mofa |
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Hay cosas que no tienen ni pizca de gracia. Pero es tanta la mofa que concita
este país por el mal gusto de unos pocos que el personal apenas ni lo advierte
y asume con normalidad la irreverencia, la blasfemia y la escatología, siempre
que sea la religión cristiana. Nunca en el islamismo, aquí, noli me tángere. Hace
usted esta reflexión, después de comprobar la permanente falta de respeto hacia
la Iglesia, porque ser laico es una cosa y otra la rechifla o mala educación.
Esta pasada Semana Santa, cuando tetas y michelines salieron al sol que más calienta,
una reportera zascandil de la Cinco o la Seis, incluso menos cuarto, no sé cuál
de las dos, iguales de zafias. La cantamañanas de noche se burló, literalmente,
del sentido religioso de las procesiones, concretamente las de Sevilla. Que si
redoblan los tambores, que joden al vecindario; los capirotes, recordando el Ku-Klux-Klan,
gentes arrastrando las cadenas, vaya tormento, y, oiga, esto cuándo acaba (por
la procesión), vaya coñazo, etcétera. Aguanté el dedo en la llaga del mando para
ver hasta dónde llegan los despropósitos de la zurupeta en cuestión. Durante media
hora estuvo ridiculizando a los fervorosos que elegía como cómplices para ciscarse
en sus creencias. Ítem más. El presentador, que sustituía al maestro de ceremonias
—dicen que es médico, incluso matarratas, atiende por Wyoming, gran bufón de la
mediocridad televisiva— asentía las chorradas de la chocarrera que acompasaba
con aspavientos mismamente de un simio. Se llamaba, supe después, Carbonell, nada
que ver con el puro aceite de oliva, y cuando sonreía casi se le salía la prótesis
dental pese al supercorega, cuando lo suyo es que se hubiera aplicado el super-glú.
Qué elementos. Qué cutres. Qué bufones, chicos, chicas, chinita incluida en el
programa salida del fondo de sus zapatos. Son los chiquilicuatres que se adaptan
a todo, vale todo, incluido Eurovisión, un festival, por cierto, donde impera
la caspa, balcánicos emergentes uníos. Cierro mis ojos. Y es que España, señores,
two points, es así de mercachifle. Voto abríos o a quien se me ponga por delante.
Queda para el recuerdo, penita, pena, la Historia labrada a base de gestas y epopeyas
inimaginables por todos los confines de la Tierra y hoy, penosamente, se reduce
a unas cuantas pedorreces o ventosidades de la kultureta imperante. La crítica,
aunque ácida, como la lluvia ídem, debe ser acogida en la medida de que sea constructiva.
La mofa, lisa y llanamente, siempre es despreciable. Venga de donde venga. Suele
decirse que con las cosas de comer no se juega. De ahí que muchos cristianos vayan
a comulgar aunque sea con ruedas de molino. Me quedo con el historiador británico
Carlyle cuando afirmó que aquel que tiene fe nunca está solo.
slopezcastillo@eresmas.com
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