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| ¡Agua! |
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La pertinaz sequía que sufre España en general es más acusada
en Cataluña, donde la falta de lluvia ha dejado los pantanos bajo mínimos y provoca
serios problemas en los caudales de algunos ríos, en especial el Ter. Ante la
falta de agua, un problema advertido por los técnicos desde hace mucho tiempo,
los responsables políticos han decidido pasar a la acción. El problema, como siempre,
es que peligran de llegar tarde y sin soluciones definitivas. Según la Agencia
Catalana del Aigua (ACA), los pantanos están a un 23 por ciento de promedio en
su capacidad y Cataluña sufre la peor sequía de su historia, desde 1944 y 1953.
La situación de emergencia se decretará cuando los embalses rocen el 20 por ciento
de su capacidad de reserva, una eventualidad que, gracias al deshielo de la nieve
y las posibles lluvias, no se prevé, en el peor de los casos, hasta pasado el
verano. Desde que se dio la señal de alerta, se última un plan de choque para
traer agua desalinizada a Barcelona, desde la planta de Carboneras, en Andalucía,
mientras se piensa en planes análogos en barcos que la traigan desde la desembocadura
del Ródano, en el sur de Francia, cuyos planes de trasvase hacia Cataluña parecen
aparcados por la magnitud de su obra. No obstante, para los más futuristas, llevar
parte del caudal que el Ródano tira al mar sería la mejor solución para una Cataluña
sedienta. Un trasvase entre el río Segre y el río Ter, para optimizar los caudales
según sus necesidades, junto a la implantación de plantas desalinizadores —Cataluña
cuenta con una, en Blanes, con problemas de funcionamiento debido a su ubicación—
serían otras de las soluciones que, junto al trasvase del Ródano, remediarían
la falta de agua en Cataluña, según un amplio estudio del Col.legi d’Enginyers
de Catalunya, la entidad que cree técnicamente realizables las tres operaciones.
Citan, además, que la falta de agua tenderá a empeorar y que el agua es un factor
imprescindible para el desarrollo económico y social de un país. Mientras las
lluvias no llegan, o, al menos, en la proporción que sería deseable, las autoridades
preparan sendos programas restrictivos, que van desde la prohibición de riegos
o llenado de piscinas, hasta las limitaciones en el consumo. El problema pasa
en cómo será posible controlar a quienes no cumplan el decreto de ahorro de agua.
Muchos alcaldes de las zonas afectadas, que alcanza Barcelona y su periferia,
consideran que es mejor continuar el esfuerzo pedagógico para que todos valoremos
el uso del agua, como un bien escaso. Los municipios han comenzado a rehabilitar
viejos pozos acuíferos en desuso, para aumentar el nivel de suministro para aguas
de limpieza de calles o riegos de jardines y se remediarán las fugas en las canalizaciones.
Mientras nos sensibilizamos para ahorrar agua, siempre nos quedará la posibilidad
de un chapuzón en el mar o, para quienes deseen aprender disfrutando de las virtudes
y posibilidades del agua, darse un salto hasta la Expo de Zaragoza, donde el agua
es protagonista, situada a poco más de una hora para los barceloneses, gracias
a la nueva red del AVE, donde, en los días de lluvia, podrá contemplar cómo se
desliza el agua sobre los cristales de las ventanas, a 300 kilómetros por hora.
rvilaro@cambio16.info
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