Número.1895 - 24 - 30 de marzo 2008

 

   EDITORIAL
Las claves del triunfo

La victoria de los socialistas en las pasadas elecciones generales se ha debido en gran medida a la existencia de un partido sin fisuras visibles, al contrario de lo que viene ocurriendo en su principal rival, el PP, donde el debate sobre la sucesión de Mariano Rajoy se abrió con demasiada antelación, mucho tiempo ante de tener que acudir a la cita con las urnas. El candidato se empezó a quemar cuando muchos de los que se presentaban como sus más fieles y leales no daban un euro por el triunfo. En cambio, los barones territoriales del PSOE hicieron piña con la campaña de Zapatero y hasta tal punto ello ha valido la pena que los resultados obtenidos por los socialistas catalanes y vascos pueden considerarse históricos. El trabajo desempeñado por José Zaragoza y Carme Chacón en Cataluña, al alimón con José Montilla, ha dado unos frutos excelentes, como el de Patxi López en el País Vasco, que se convierte en la única alternativa posible al PNV y al lehendakari Juan José Ibarretxe. La desunión suele salir cara. Ahora el presidente en funciones se dispone a desarrollar el cambio iniciado en la pasada legislatura con una renovación importante en los distintos departamentos ministeriales. Acudirán caras nuevas y que prometen como las de David Vegara y Ramón Jáuregui y seguirán sentados en el Consejo de Ministros gente de notable capacidad. Queda conocer si las pretensiones pasan por dedicar una cartera a un asunto tan delicado como el de la inmigración y si habrá otro ministerio encargado en exclusiva de nuevas tecnologías, investigación y desarrollo y a luchar contra los efectos del cambio climático. Se dispone de otros cuatro años para impulsar las políticas sociales y de igualdad que han venido caracterizando al ejecutivo. El clima debe ser radicalmente distinto. El ciudadano está harto de crispaciones y mentiras. Rajoy debe demostrar su talla alcanzado acuerdos de Estado con los socialistas, lo que no hizo antes, para que exista una única voz en la lucha contra el terrorismo, el de ETA y el de los islamistas de Al Qaeda, y salgan adelante las reformas constitucionales que son necesarias, como la del Senado, una Cámara de representación territorial que en verdad no ejerce como tal. No basta con oponerse a todo. Hay materias que incumben al conjunto de la población. Si el líder del PP toma las riendas con decisión y se quita de encima el pelo de dehesa, esos adornos de la derecha añeja que se arroja en brazos de la jerarquía eclesiástica para llorar por sus torpezas, habrá hecho un excelente favor a su partido y al país. Si Zaplana se ha ido antes de que lo expulsen, otros no están dispuestos a hacer lo mismo porque así se lo ordena la vieja guardia. Ni al PP ni a España le interesan esos políticos de relumbrón que son capaces de engañar a todos para conservar la poltrona. Hablamos de Ángel Acebes y sus secuaces.



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