Número.1895 - 24 - 30 de marzo 2008

 

   REFLEXIONES DESDE EL SOBERADO
Manuel Domínguez Moreno
Cuatro años más para el cambio
MANUEL DOMÍNGUEZ MORENO
En la noche electoral, cuando en la redacción de Cambio16 apurábamos la madrugada en un comprometido ejercicio periodístico para, pese al cierre y la rotativa al ralentí que nos esperaba de forma extraordinaria, llevar a nuestros lectores el resultado de las urnas, el director me pidió a bote pronto un titular: le miré, cerré los ojos, los volví a abrir fijando mi mirada en la tele y, mientras Zapatero se abrazaba a su mujer en el escenario de Ferraz, le dije a Gorka : “Cuatro años más para el cambio”. Entonces recordé aquella otra noche electoral, cuatro años atrás cuando, sacudidos por la sorpresa e hipnotizados por el asombro, escuchamos al candidato socialista prometer solemnemente al pueblo que el poder no le iba a cambiar, al tiempo que los jóvenes le espetaban: “No nos falles”. Entonces supimos que la verdad había triunfado sobre la mentira e identificamos al nuevo presidente con la claridad y la transparencia, la renovación, el cambio tranquilo y la fuerza del diálogo, un político consecuente que llamaba a las cosas por su nombre y, aun lamentando sus errores, no tenía miedo a equivocarse. Desde estas mismas páginas felicité al ganador y le animé a que, en efecto, el poder no le cambiase, y a que emprendiese reformas en el marco de políticas de Estado de corte social. A la vista de la voluntad manifestada por el pueblo soberano y de la confianza que le ha vuelto a otorgar de forma mayoritaria, con un margen incluso más amplio, hoy tengo que renovar mis parabienes —¡felicidades, presidente!— y añadir alguna consideración hija de la experiencia de toda una legislatura. La reelección de Zapatero tiene más que ver con su talante y con una ideología de izquierda, para la que las medidas sociales están por encima del capital, que con una vieja guardia socialista que en demasiadas ocasiones le ha hecho más el juego a la derecha que a su líder. Decía Fraga que a la derecha del PP sólo está la pared y, a la vista del veredicto de las urnas, no le faltaba razón. Los votos socialistas no han engordado en el pretendido espacio de centro que reclamaba el PP, sino a la izquierda, por encima de la resistencia, convertida en lastre, de algunos barones del PSOE que han creído menos en Zapatero de lo que han llegado a creer Rajoy , Acebes o Zaplana . Igual que el candidato popular ha comprendido en la derrota que debe desprenderse de los que pretendieron deslegitimar la victoria socialista en 2004 y que han hecho mutis por el foro en 2008, Zapatero debe gobernar para los que le han votado y esos votos, representantes de la voluntad popular, le exigen un compromiso firme con el cambio, como el que han evidenciado socialistas vascos y catalanes que, contra viento y marea, han sabido crecer y afianzarse en sus circunscripciones. De modo que ahora ya podemos decir que Zapatero no se equivocó en sus estrategias de paz ni al negociar con ETA, ni en su política autonómica ni en la vertebración del Estado. Ni España se ha roto ni la derecha es alternativa de poder. Lo que sí se han vaciado han sido algunos de los clásicos graneros de votos del PSOE, precisamente allí donde menos ha calado el talante y la transformación social. Cuatro años más para el cambio y nuevos retos, como la modificación de la Constitución que se nos ha quedado pequeña o de una ley electoral que no es justa y proporcional con la voluntad de la mayoría. En este empeño tendrá el apoyo de aquellos medios de comunicación libres e independientes, los que no creen que sin dinero no hay ideología. Una nueva legislatura para la ilusión y la esperanza, para las oportunidades sabiendo, como sabemos, que a Zapatero no le duelen prendas los errores porque sabe rectificar a tiempo.

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