Número.1892 - 03 - 09 de marzo 2008

 

Ramon Vilaró
Escenarios para el 10-M
Mejorar los resultados en las urnas es la aspiración común de todos los partidos políticos en las elecciones generales del próximo domingo, 9 de marzo. Pero, ante la imposibilidad de que todos lo consigan, a no ser que se produjera una avalancha, poco probable, de electores en las urnas, los estrategas políticos hacen sus conjeturas para diseñar escenarios para el día después: el lunes 10 de marzo. Partiendo de unos resultados en que ninguno de los dos grandes, socialistas y populares, logren vencer por mayoría absoluta, se abre la tanda para la formación de coaliciones. Una de las posibles, en caso de victoria socialista, podría pasar por renovar los acuerdos de la última legislatura, donde el PSOE logró gobernar en minoría, pero contando con el apoyo parlamentario, en general, de Izquierda Unida y ERC. Sin embargo, al menos durante la campaña, tanto desde la izquierda de IU como de ERC se les ha recordado que deberán pactar previamente los objetivos, si José Luis Rodríguez Zapatero quiere ganar la investidura como presidente. Si hay deserciones en la izquierda, incluida la nacionalista de ERC, Zapatero deberá acercarse hacia los soberanistas de CiU, donde su líder, Josep Antoni Duran Lleida ha ido haciendo guiños hacia el PSOE, aún advirtiendo que no están dispuestos a deslizarse por una pendiente, ni con el premio de algunos ministerios, si las cosas pintan muy mal, sobre todo en materia autonómica. CiU tampoco cierra la posibilidad de dar su apoyo al PP, si el ganador es Mariano Rajoy. Nadie olvida que el pragmatismo de CiU pasó por el Pacto del Majestic, en el que el presidente Jordi Pujol apoyó la primera legislatura del presidente popular José Maria Aznar, pero tampoco se olvida que Artur Mas fue a ver al presidente socialista Zapatero a la Moncloa, para desbloquear la negociación de un Estatut todavía pendiente de decisiones judiciales, debido, precisamente, a las querellas de un PP que, en muchos casos, aprobó los mismos artículos para el Estatuto de Andalucía que considera inconstitucionales para el de Cataluña. Visto desde la periferia, los apoyos al futuro gobierno en Madrid, sea socialista o popular, tienen también otros condicionantes. Desde Cataluña el de observar que pueda pasar si CiU forma parte de un gobierno en Madrid, pero continúa en la oposición en el Parlament de Catalunya, ante la coalición liderada por el socialista José Montilla, conjuntamente con ERC y IC-Verds. Más complejo es todavía si se analizan las posibles alianzas, o apoyos, desde Euskadi, donde gobierna el PNV, con promesas de convocar un referéndum soberanista en otoño. Y ¿qué pasaría si, ante la gravedad de la crisis económica y las aspiraciones soberanistas, tanto en Euskadi como en Cataluña, se pactase una coalición PSOE-PP, al estilo de la que lidera Angela Merkel en Alemania? En política, donde todo es posible, no hay que excluir ninguna hipótesis, aunque tampoco ninguna será realista hasta la mañana del lunes 10 de marzo. Y, antes, hay que ir a votar.

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