Número.1892 - 03 - 09 de marzo 2008

 

   PALABRAS EN LIBERTAD
Margarita Miaja
Votar por la alegría

Ni soy independiente, ni quiero serlo. Desconozco las virtudes de semejante actitud. Durante la transición, ser apolítico comportaba automáticamente la adscripción a la derecha. De hecho se decía “fulano es apolítico de derechas”. Cada vez que se esgrime la imparcialidad nos dan un guantazo, eso sí, bastante parcial. Así que como no estamos ni robotizados ni desalmados, algunos nos manifestamos exhibiendo con moderación pero sin pudor, la naturalaza de nuestras ideas. El PP utiliza con saña antidemocrática el espíritu antidemocrático, también, de la reacción cívica contra la política. No es difícil descubrir a un adicto a la doctrina más reaccionaria detrás de las palabras “A mí la política no me interesa. Son todos iguales”. Yo, con Alfonso Guerra, veo a unos más iguales que otros. O, lo que es lo mismo, unos son más iguales cuando gobiernan y menos iguales cuando se dan de bruces contra las urnas. Y esto nos lleva directamente a decir que comparte obviamente uno de los eslóganes de campaña del PSOE: “No es lo mismo”. No, no es lo mismo, qué duda cabe. Se vio con claridad en el debate, pero es evidente en la campaña en su conjunto. Rajoy es el fantasma de las navidades pasadas. Es como si estuvieras durmiendo tranquilamente un domingo muy temprano tras una noche de sábado llena de excesos y se presentara en casa, tocando con insistencia el timbre de la puerta, tu primer marido, para ponerte a hacer el desayuno. Un horror de retorno al peor pasado, ese que ya dábamos por olvidado. Pues ahí está, amenazando con poner el fútbol en la tele al mismo tiempo que carrusel deportivo, es un decir, en la radio. El pasado, sin más. Pepe Blanco ha demostrado conocer los resortes que organizan nuestras emociones y dan forma a nuestros sentimientos. Es el motor del PSOE en esta campaña. Tiene tras de sí una activa carrera política. Quienes no lo conocen se creen que es un recién llegado, pero ha dejado muchos años de su vida —muchos de ellos con muy pocas compensaciones— defendiendo las ideas que ahora ejecuta este gobierno. Su colaboración fue imprescindible para llevar a Zapatero al éxito del Congreso. Y su campaña anterior sentó las bases del triunfo del 14M. En esta ocasión ha urdido una estrategia llena de símbolos positivos que reviven el optimismo ciudadano como fundamento de la participación política. Es una campaña emotiva que cuenta con un rosario de medidas sociales que la asientan con firmeza en las necesidades de nuestra nación. Pero es, sobre todo, una campaña que nos da esperanza y alegría. Dos valores que se superponen con fuerza a la negación y el pesimismo. Me gusta. Me hace ser consciente de mi ciudadanía y del valor que mi persona tiene en la España que construimos. Me hace sentir parte de un proyecto. Me hace útil. Y me anuncia que la felicidad es un objetivo que la política también nos debe procurar. Votaré con todas mi fuerzas a José Luis Rodríguez Zapatero. Me lleva a ello con impulso la campaña de Pepe Blanco. Me siento ganadora.




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