Número.1878 - 26 nov. al 02 dic. 2007

 

   EMPRESAS Y EMPRESARIOS
Alberto Valverde
Comienza el baile de las rebajas electorales
ALBERTO VALVERDE
La presencia de Juan Costa como coordinador del equipo electoral de Mariano Rajoy ha comenzado a dejarse sentir en el Partido Popular. El que fuera uno de los más estrechos colaboradores de Rodrigo Rato en las dos legislaturas de José María Aznar, precisamente como secretario de Estado de Hacienda, ha perpetrado una propuesta fiscal que, a juzgar por la reacción airada del PSOE y del Gobierno, ha cogido al equipo de Zapatero a contrapié. Se trata de la imposición fiscal para los ingresos y rentas más bajas que, al margen de su coste inmediato a las arcas del Estado, ha servido al menos para abrir el melón de las ofertas electorales y centrar la aún non nata campaña en lo que realmente interesa al ciudadano y votante, el bolsillo. La propuesta del equipo del candidato popular Mariano Rajoy promete eliminar, en el caso de que llegue a la Moncloa y dentro del contexto de una amplia reforma fiscal, la obligación de declarar el IRPF a las rentas inferiores a 16.000 euros anuales, elevando en casi un 80 por ciento el tope máximo de 9.000 euros que existe en estos momentos. La medida liberará a siete millones de personas de pagar el IRPF y va acompañada de una rebaja adicional de impuestos a las mujeres que trabajen fuera del hogar. Para Juan Costa, impulsor dentro de los populares de la idea, tal reducción “no tendrá coste a largo plazo” y “permitirá recaudar más y mejor” siempre que se aplique dentro de un control riguroso del gasto público y sobre la base de una política de estabilidad presupuestaria”. A efectos de tener un mayor impacto en la campaña electoral, el PP ha aplazado hasta enero la discusión en debate público de su propuesta, si bien, y dentro de las ideas fiscales en boga en los países con problemas de exceso de presión impositiva, se trata de una típica estrategia de actuación directa para aumentar la capacidad adquisitiva del contribuyente y estimular su capacidad de gasto en momentos de contracción del consumo privado, como el que se puede producir a fecha prevista en la economía española después de casi un decenio de crecimiento económico sostenible. Aun así, el PP estima que la puesta en marcha de la reforma fiscal no se produciría hasta 2010, entre otras razones como exigirá una larga y compleja instrumentación legislativa. Además, tendrán que ser aprobadas, en el caso de que el PP ganase los comicios generales del próximo año, por las comunidades autónomas, y negociadas previamente en el marco de la financiación autonómica —las regiones recaudan el 30 por ciento del IRPF—, y por el Parlamento. La supresión del IRPF para los mileuristas y la rebaja de impuestos para las mujeres —el PP estima en 6,5 millones las que se beneficiarán— se enmarcan dentro de una reforma general del IRPF que el PP presentará de forma completa en enero. No piensan lo mismo, en cuanto a sus efectos, en el Gobierno. El Ministerio de Economía estima que la propuesta anunciada por Mariano Rajoy es “inasumible” para las arcas del Estado. “Si mantienen la estructura del impuesto, el coste sería inasumible por el Estado porque serían en torno a 25.000 millones de euros”, indicaron fuentes del Ministerio de Economía.




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