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LA
VENTANA DISCRETA | SANTIAGO
LÓPEZ CASTILLO |
| La
sentencia |
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Se equivocará quien crea que me voy a referir a la sentencia de Gómez Bermúdez,
el divino calvo del juicio del 11-M. Estas líneas, empero, van orientadas hacia
la verborrea que emiten los cronistas deportivos domingo tras domingo, semana
tras semana, partido tras partido. Es la grey inculta e indolente que nos rompe
los tímpanos si queremos saber la marcha del marcador. En este sentido, el inolvidable
Lázaro Carreter les metió un pico de dardos en la palabra del que jamás salieron
escocidos; entre otras cosas, porque, sin duda, Carreter podría sonarles a un
defensa del Numancia o un aguerrido delantero del Hospitalet. Sin embargo, el
académico no registró el vocablo “sentencia”, con que se llenan hoy la boca los
voceros del gol. —El Madrid ha sentenciado con el 3-0… —se oye decir al locutor
enfebrecido y forofo como un hincha cualquiera. Y el personal se queda tan pancho.
Sin tener en cuenta que en muchos e importantes partidos de fútbol se ha dado
la vuelta al marcador, también llamado, en cursi, tanteador o score para nota.
Sentencia, según la RAE, es “dictamen o parecer que alguien tiene o sigue”, en
su primera acepción, o bien, “declaración del juicio y resolución del juez”. Y
es que la majadería balompédica-linense, y perdón por los linenses, es muy dada
a los neologismos, metáforas y eufemismos. De manera que no faltan expresiones
como “abrir la lata” al referirse al carácter defensivo de un equipo, que antaño
se llamaba “cerrojo”, y que impusiera aquel Benito Díaz en la Real Sociedad. O
el disparo se ha ido al palo corto, cuando los dos postes que sostienen el travesaño
son de igual medida. O Fulanito ha sacado el balón bajo palos, expresión que me
recuerda a Franco “bajo palio”, con lo sencillo y correcto que sería decir “bajo
los palos”. Y luego la forma de dar las alineaciones, con la dupla y su puta madre.
Mi amigo Azuara, que es un buen gourmet en el uso de la palabra radiada, me comenta
que no me esfuerce, que es peor. Es —sentencia él, sí— empeño inútil. De manera
que para saber cómo va el encuentro de tu equipo has de aguantar todo tipo de
barrabasadas, escupitajos con la lengua, qué redundancia, vacuidades, banalidades,
expresiones comunes, que se acrecientan en personajes bufos como el tal Julio
Salinas, al que alienta el simpático “conguito” de La Sexta, y ya no digamos el
hortera de Quico el Gracioso, personaje que se da mucho en los terrenos de juego
desde Despeñaderos para abajo, sálvese Gordillo y los que viran hacia Séneca.
No me imagino, en fin, a ningún cantamañanas de los micrófonos con puñetas dictando
sentencia y mucho menos al árbitro de la contienda que domingo tras domingo se
muda de camiseta. A lo mejor, Gómez Bermúdez, el árbitro del 11-M, se hace juez
del partido intentando emular a Mr. Proper, aquel referee italiano que dejó el
pito y se puso a hacer anuncios a calzón quitado. Falle como falle o folle como
folle, con perdón, su señoría, la sentencia será siempre motivo de agitación y
bandera de los dos equipos.
slopezcastillo@eresmas.com
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