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A juzgar por el comportamiento alcista de la Bolsa, al menos en España, la crisis
financiera derivada del fiasco de las hipotecas “subprime” en Estados Unidos,
parace estar bajo control. Pero una cosa son los efectos financieros sobreponderados
por la corriente alarmista estadounidense y, en esta parte del Atlántico, por
la subida del Euribor, y otra es la realidad de la calle. Es decir, la crisis
se está centrando en el fuerte parón que registra el mercado de la vivienda en
España y sus efectos inmediatos sobre el sector que ha producido una de las etapas
de expansión económica que ha registrado este país desde los años sesenta, la
construcción. La semana pasada, varios informes profundizaban en la gravedad de
la crisis de los precios de la vivienda y apuntaban, según expertos cualificados,
que lo peor está aún por llegar. A nuestro juicio, quizá el informe más clarividente
al respecto y que refleja por dónde van los tiros en el mercado es el publicado
por el portal el idealista.com, dedicado a la venta de viviendas a través de la
Red. Considerado por los compradores como uno de los más consultados por su seriedad,
el idealista asegura que, por vez primera quizá en la historia reciente, los precios
de la vivienda en Madrid y Barcelona muestran retrocesos reales perfectamente
cuantificables, siendo del orden del 0,5 por ciento en Madrid durante el segundo
trimestre del año e inferiores también al 1 por ciento, pero acumulables en los
dos primeros trimestres del año en Barcelona. Una disminución de los precios que,
al producirse en trimestres sucesivos, puede indicar que ya existe una tendencia
a la baja. Muy preocupante también, por la personalidad del que lo dice, es el
pronóstico realizado por el presidente de Mutua Madrileña, José María Ramírez
Pomatta. El empresario, impulsor de las provechosas inversiones de Mutua en otros
sectores industriales, asegura que España atravesará un problema inmobiliario
en 2008 que puede ser grave. Pommata hacía referencia además a lo que está sucediendo
en Estados Unidos, al margen de la crisis financiera provocada por la “subprime”.
Efectivamente, la situación de este mercado es preocupante al otro lado del Atlántico.
Los precios experimentaron en julio su descenso más pronunciado desde julio de
1991, al bajar un 4,5 por ciento respecto a julio de 2006, según el índice S&P/Case-Shiller
de las 10 principales ciudades. En un panorama tan gris, una nota de color que
hay que entender en sus justos términos. Según el Servicio de Estudios Económicos
del BBVA, el “ajuste” en marcha del sector inmobiliario español no tendrá un impacto
“grave” sobre el sistema financiero, tal como está ocurriendo en Estados Unidos,
ya que a su entender existen “importantes” diferencias entre el mercado hipotecario
de EEUU y de España., En su último informe “Economicwatch”, la entidad destaca
que en España no existen créditos “subprime” como los de Estados Unidos —que representaban
en 2006 el 20 por ciento del mercado hipotecario del país— y señala que los productos
“muy arriesgados”, con tipos de interés crecientes o a muy largo plazo, en España
son “marginales”. Una manera muy curiosa de ver las cosas que quizá tenga que
ver con su preocupación por la subida de la tasa de morosidad crediticia. |