Número.1867 - 17 septiembre 2007

 

   CARTA DEL DIRECTOR
GORKA LANDABURU
La ‘rentrée’ política, la ‘rentrée’ económica
Han vuelto todos de sus vacaciones. Morenos y con las pilas cargadas, los distintos líderes políticos han convocado a sus ejecutivas y a sus maitines para perfilar y preparar con prioridad absoluta, la cita ante las urnas prevista para el próximo mes de marzo. La buena noticia de esta ‘rentrée’ política 2007 es que al parecer no se va a hablar tanto del 11-M, de ETA ni del desmembramiento de España. Por fin el debate puede dirigirse a los vaivenes de la economía, a la cuestión de la vivienda, la congelación del euríbor o la subida de la leche, el pan y el pollo. Temas que verdaderamente preocupan a los ciudadanos. Las cifras del paro en agosto han sido muy malas, las peores desde hace 20 años. Este dato puntual y preocupante ha hecho saltar como un resorte al líder de la oposición, Mariano Rajoy, que no ha tardado ni medio segundo en afirmar con tono alarmista, como le caracteriza, que se ha terminado la época de las vacas gordas porque Zapatero ha dilapidado la herencia económica de Aznar: veinticuatro horas más tarde, en Santander, el presidente del Gobierno, y con el apoyo inestimable del propio Emilio Botín, contestaba diciendo que “la economía española está preparada para hacer frente a nuevos desafíos como la crisis de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos”. Sin embargo, más prudente, el ministro de Economía, Pedro Solbes, admitía la existencia de incertidumbres e indefinición en el panorama económico internacional. Habrá que esperar, porque ni los propios economistas se ponen de acuerdo sobre el alcance de esta crisis y cuál va a ser su repercusión en Europa, aunque todos apuntan que el peor mal para el desarrollo de la economía es la pérdida de confianza y la duda. Presionado por el presidente galo, Nicolas Sarkosy, que una vez más ha usurpado su propio cargo, el Banco Central Europeo, dirigido por el también francés Jean Claude Trichet, ha decidido mantener el precio oficial del dinero en el 4 por ciento. Esto supone un alivio para los consumidores, las familias endeudadas y agentes económicos. No obstante, y lo que no nos ha dicho el señor Trichet, es si a corto plazo va a haber o no nueva subidas de los tipos. El tiempo lo dirá y tendremos que seguir de muy cerca la evolución de los mercados y sus próximas incidencias. Antes se decía que cuando los Estados Unidos estornudaban, Europa se enfriaba o cogía la gripe. Hoy, afortunadamente, el panorama ha cambiado y es poco probable que caigamos de bruces como lo hicimos con las crisis del petróleo de 1974 o la crisis del 82 y del 92. La economía española lleva más de una década con el viento en popa y creciendo alrededor del 4 por ciento. Bajar un punto o más no significa ningún catastrofismo como pretenden algunos, “los de la herencia”. De todas formas hay que estar atentos porque sí parece que estamos al final de un ciclo boyante y próspero para nuestra economía. Ahora, más vale prevenir que curar y tomar a tiempo las medidas necesarias. Aunque la interdependencia de la economía mundial no dependa solamente de uno mismo.

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