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CARTA
DEL DIRECTOR | GORKA
LANDABURU |
| La
‘rentrée’ política, la ‘rentrée’ económica |
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Han vuelto todos de sus vacaciones. Morenos y con las pilas cargadas, los distintos
líderes políticos han convocado a sus ejecutivas y a sus maitines para perfilar
y preparar con prioridad absoluta, la cita ante las urnas prevista para el próximo
mes de marzo. La buena noticia de esta ‘rentrée’ política 2007 es que al parecer
no se va a hablar tanto del 11-M, de ETA ni del desmembramiento de España. Por
fin el debate puede dirigirse a los vaivenes de la economía, a la cuestión de
la vivienda, la congelación del euríbor o la subida de la leche, el pan y el pollo.
Temas que verdaderamente preocupan a los ciudadanos. Las cifras del paro en agosto
han sido muy malas, las peores desde hace 20 años. Este dato puntual y preocupante
ha hecho saltar como un resorte al líder de la oposición, Mariano Rajoy, que no
ha tardado ni medio segundo en afirmar con tono alarmista, como le caracteriza,
que se ha terminado la época de las vacas gordas porque Zapatero ha dilapidado
la herencia económica de Aznar: veinticuatro horas más tarde, en Santander, el
presidente del Gobierno, y con el apoyo inestimable del propio Emilio Botín, contestaba
diciendo que “la economía española está preparada para hacer frente a nuevos desafíos
como la crisis de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos”. Sin embargo,
más prudente, el ministro de Economía, Pedro Solbes, admitía la existencia de
incertidumbres e indefinición en el panorama económico internacional. Habrá que
esperar, porque ni los propios economistas se ponen de acuerdo sobre el alcance
de esta crisis y cuál va a ser su repercusión en Europa, aunque todos apuntan
que el peor mal para el desarrollo de la economía es la pérdida de confianza y
la duda. Presionado por el presidente galo, Nicolas Sarkosy, que una vez más ha
usurpado su propio cargo, el Banco Central Europeo, dirigido por el también francés
Jean Claude Trichet, ha decidido mantener el precio oficial del dinero en el 4
por ciento. Esto supone un alivio para los consumidores, las familias endeudadas
y agentes económicos. No obstante, y lo que no nos ha dicho el señor Trichet,
es si a corto plazo va a haber o no nueva subidas de los tipos. El tiempo lo dirá
y tendremos que seguir de muy cerca la evolución de los mercados y sus próximas
incidencias. Antes se decía que cuando los Estados Unidos estornudaban, Europa
se enfriaba o cogía la gripe. Hoy, afortunadamente, el panorama ha cambiado y
es poco probable que caigamos de bruces como lo hicimos con las crisis del petróleo
de 1974 o la crisis del 82 y del 92. La economía española lleva más de una década
con el viento en popa y creciendo alrededor del 4 por ciento. Bajar un punto o
más no significa ningún catastrofismo como pretenden algunos, “los de la herencia”.
De todas formas hay que estar atentos porque sí parece que estamos al final de
un ciclo boyante y próspero para nuestra economía. Ahora, más vale prevenir que
curar y tomar a tiempo las medidas necesarias. Aunque la interdependencia de la
economía mundial no dependa solamente de uno mismo. glandaburu@cambio16.info
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