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En casi 10 años de aplicaciones comerciales de la ingeniería genética en la agricultura,
las expectativas creadas por una tecnología concebida para rediseñar la Naturaleza
en el laboratorio, mejorando los cultivos a nuestro antojo, distan mucho de ser
realidad. Las mejoras soñadas siguen sin llegar, mientras se han detectado ya
problemas agronómicos, ecológicos y de salud. No obstante, los fracasos de la
manipulación genética de los cultivos no debieran sorprendernos, dado que en la
medida que la ciencia ha ido desvelando la complejidad de los seres vivos a lo
largo de los últimos años, la manipulación genética resulta una tecnología sumamente
inapropiada e inexacta, cuyos resultados no es raro que sean las más veces verdaderos
engendros, inadaptados e inestables. |