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CARTA
DEL DIRECTOR | GORKA
LANDABURU |
| Presiones
y miedo escénico |
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Como una noria incansable que gira y gira, el País Vasco y Navarra siguen de forma
permanente y cansina bajo los focos de la actualidad política de nuestro país.
La composición de los ayuntamientos ha vuelto a plasmar la misma realidad de siempre
donde los sectores más radicales del entorno de ANV o Batasuna, además de recuperar
bastiones importantes como Hernani, Oyarzun o Pasajes, se han concentrado frente
a los consistorios donde no pudieron presentarse. Es inadmisible, y así lo reflejan
las imágenes que hemos vistos, que unos energúmenos vociferen e insulten a ediles
democráticamente elegidos que, en muchos casos, han ido a recoger su acta de concejal
acompañados por escoltas. Esta estampa no es nueva. Llevamos muchos años en la
Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra soportando y con mucha paciencia, demasiada
paciencia, ir acompañados por dos sombras para evitar que te peguen un tiro. Esta
anacronía democrática y política, la única en la Unión Europea, no nos puede sin
embargo impedir que hay que seguir resistiendo y procurar con acuerdos firmes
entre todas las fuerzas políticas de la necesidad de unir criterios y firmeza
democrática. El ejemplo en el Ayuntamiento de Ondarroa es lo que no se puede permitir.
Ante la presión de una lista de ANV, que no pudo presentarse en el consistorio
vizcaíno, y que obtuvo más votos nulos que cualquier otra lista, los ediles del
PNV y Eusko Alkartasuna han preferido no tomar posesión de sus cargos. La situación
es tan kafkiana que se prevé nombrar una gestora. El PNV y EA no pueden aceptar
este chantaje. La solución pasa por exigir la dimisión de los concejales elegidos
y nombrar a otros y si no que expliquen por qué se han presentado a estas elecciones
en Ondarroa. Desde las direcciones de los dos partidos nacionalistas han asumido
su mea culpa, pero no han dado todavía solución al problema. En el lado opuesto,
en Navarra, se sigue deshojando la margarita. El Partido Socialista de Navarra
(PSN), la tercera fuerza política en la Comunidad Foral, pretende gobernar por
el cambio. El candidato a la presidencia del ejecutivo navarro, Fernando Puras,
con miedo escénico evidente, no se ha atrevido todavía a dar el paso que muchos
reclaman en Navarra y que consiste en coaligarse con Nafarroa Bai. Un gobierno
progresista que sería tan democrático como cualquiera. Esta resistencia por parte
del PSN proviene de las presiones exteriores y de la actitud del PP, que ha colocado
su caballo de Troya en el Reino de Navarra. Desde Ferraz y con poca valentía se
estima que esta coalición entre el PSN y NaBai pueda tener consecuencias negativas
para las elecciones generales. Este cálculo demagógico no tiene nada que ver con
la realidad de los navarros que han pedido un cambio. Hay que dejar a los navarros
que decidan sin presiones externas. Nafarroa Bai es un partido democrático que
rechaza la violencia aunque pueda defender la independencia de Euskalherria. Que
sepamos hasta ahora en nuestro país se puede defender cualquier opción política
dentro de las reglas de juego. También se ha dicho que debíamos apoyar la reinserción
de los violentos al mundo democrático. Ahí tenemos a Aralar como ejemplo claro.
Pero algunos se empeñan en demonizar a esta formación nacionalista que si le marginamos
puede arrasar en las próximas elecciones a costa del PSN. Entonces no valdrán
las lamentaciones.
glandaburu@cambio16.info
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