Número.1852 - 04 junio 2007

 

   LA VENTANA DISCRETA
SANTIAGO LÓPEZ CASTILLO
El Meca del Pacífico
El Meca por excelencia, en aguas prohibidas, saladas, bravas, turbias y cristalinas, en corrientes y contra corrientes, es ese españolito de mirada frágil, con sus siempre nacarados ojos por las gafas de nadar, 5.000 millas de viaje submarino o más. Bueno, pues le ha salido un competidor. Se trata de un pingüino que se encontraba en el estrecho de Magallanes (Chile), aguas gélidas, bombón helado, y que, de pronto, decidió emigrar hacia las costas de Perú, seguramente atraído por los cocaleros, 5.000 kilómetros de travesía, hasta ponerse panza arriba en las blanquecinas arenas de la reserva nacional de Paracas, auténtico santuario ecológico a trescientos kilómetros de Lima. El pingüino, al que raramente no se le ha dado nombre, pese a tantas aguas bautismales, ha revolucionado a los científicos con su repentino cambio de hábitat. No se dice, en la noticia que recibo de France Press, que fuera perseguido por su prójima, padeciera acoso sexual o le hubieran expulsado de la manada quién sabe si por ludópata o internauta. El caso es que, al parecer, dijo que iba a comprar tabaco y se las piró con todo el equipo; es decir, ese elegante frac con el que cautiva a propios y extraños, a propias y extrañas, en lenguaje sexista, esa matización infinitamente cursi. Miguel Leellish, del Instituto Nacional de Recursos Naturales, comentó que el pingüino debió “perder la brújula”. Como si los humanos no la perdiéramos cada día y no por ello se pudieran justificar las violentas acciones matrimoniales o de pareja o los asesinatos terroristas que, en el caso español, reciben la aquiescencia del Estado mientras las víctimas son humilladas y vilipendiadas. ¿Dónde está el norte de nuestras vidas, animal, vegetal y humana? ¿Tiene mayor condescendencia el mal llamado pájaro bobo que el tonto del culo y miserable del hombre que se pasa la vida maltratando y jodiendo al prójimo? ¿Es comparable la cacería de las pesqueras, regidas por empresas que no respetan el periodo de crianza con las transmutaciones de nuestros peces y anfibios que pueblan mares, océanos y litorales? España, sí, es un paraíso de cazadores. Por tierra, mar y aire. Sus depredadores llevan escopetas y cananas al cinto. Se llevan la palma los políticos, y, por encima de ellos, el Jefe del Estado, todo lo contrario de Su Señora Esposa y Reina de los españoles. Son taurinos, mercachifles, gentes de poca monta pero que mandan en el monte y en la dehesa. Se les ve en el pelo y en el lodem. Ninguno de ellos, trouppe, ha incluido en los programas municipales y comunitarios el no matarás y respetarás la vida del otro, porque, aunque, a veces, no haya tiros con postas o perdigones, siempre el hombre tira con bala. Sólo un chiflado como Ángel Esteban, ex colega de TVE, ha encabezado una propuesta por la Comunidad de Madrid (PACMA, Partido Antitaurino y Contra el Maltrato Animal, marca en exceso churrigueresca) y hoy es el día si el recuento le ha contabilizado media docena de votos. Estoy, por fuerza, con ese anónimo veneciano pingüino que sale de su hato acuático y nada mar adentro hasta donde le permitan sus fuerzas. ¡Bravo Meca, siempre vestido de rigurosa etiqueta! Con la cantidad de tontos pingüinos que pueblan nuestras tierras…


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