Número.1815 - 18 septiembre 2006

 

   EMPRESAS Y EMPRESARIOS
Alberto Valverde
La OPA de E.ON, condicionada por la política catalana
ALBERTO VALVERDE
A menos que las cosas se tuerzan, que todo puede ocurrir, en esta historia que el pasado día 5 de septiembre cumplió un año, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la canciller alemana, Angela Merkel, habrán rubricado esta semana, en la cumbre hispanogermana prevista para el día 12, un acuerdo evidentemente no escrito para desbrozar las trabas legales y normativas que la empresa alemana E.ON está encontrado en su batalla con la catalana Gas Natural para adquirir, mediante OPA, la primera eléctrica española, Endesa. Desde ya hace varias semanas, un equipo del Ministerio de Economía y Hacienda, encabezado por el secretario de Estado de Economia, David Vegara, y el jefe de la Abogacía del Estado, se encuentra negociando una fórmula por la que el Gobierno de Zapatero suavice las diecinueve condiciones que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha impuesto a la empresa alemana para llevar a buen puerto esta operación. Tanto E.ON como el Gobierno alemán y la Comisión Europea han calificado de “ilegales” las citadas condiciones, que exigirían que la futura Endesa proceda a la venta —lo que engordaría a sus competidores— de casi un tercio de su capacidad de generación, incluida su potencia nuclear y algunas de sus centrales de carbón. El nuevo ministro de Industria, Joan Clos, ha reconocido tales negociaciones, que curiosamente han sido desmentidas por su antencesor, José Montilla, antes de hacer las maletas de vuelta a Cataluña, donde encabezará la lista de los socialistas catalanes a la Presidencia de la Generalitat. Pese a este cruce de declaraciones aparentemente contradictorias, nadie ha dudado de la existencia del proceso negociador, prometido por Zapatero en conversaciones con Merkel, pero que según distintas fuentes no termina de satisfacer a los alemanes ni a su dura canciller. Confiada en el éxito de la mediación política, la empresa alemana ha recurrido el dictámen de la CNE, considerando “inaceptables” diez de las 19 condiciones. El nuevo ministro Clos, que ha heredado de Montilla la “patata caliente” del monumental lío político e internacional armado en torno a las dos OPAs de Endesa, debe responder en plazo al recurso de E.ON, pero no está aún nada claro cómo podrá cuadrar las exigencias alemanas con un informe adverso a sus intereses, como el redactado por la CNE y que tiene carácter vinculante para el Ejecutivo. Pero no es ése el principal dilema del Gobierno de Zapatero. La aceptación por la vía de los hechos de la OPA de E.ON, que entrega a los intereses extranjeros una empresa considerada “estratégica”, se va a producir, si “algo no se tuerce”, en medio de una campaña electoral como la de las autonómicas catalanas, donde Zapatero se juega no sólo la Generalitat sino la estabilidad de su propio Gobierno. En Cataluña muchos interpretan que el éxito de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, previa a la E.ON y que había recibido todos los parabienes públicos de Moncloa, era el precio a pagar por el apoyo del PSC y, eventualmente de los centristas de CiU, que si consiguen derrotar al PSC podrían convertirse en el eje del apoyo a Zapatero. Difícil papeleta la del Gobierno Zapatero, que ve como el frente del norte, con Batasuna esperando su legalización, también se tambalea.



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