Número.1815 - 18 septiembre 2006

 

   EL CÍRCULO
Jaume Reixach
Montilla & Castells: un tándem ganador
JAUME REIXACH
En espera de que el próximo día 21, el Consejo Nacional del PSC apruebe oficialmente las listas para las elecciones al Parlamento de Cataluña, ya se ha confirmado que, haciendo tándem con el candidato José Montilla, irá de número dos por Barcelona el actual consejero de Economía y Finanzas de la Generalitat, el catedrático Antoni Castells. La filtración de esta nominación se ha producido en un momento especialmente delicado para los socialistas, cuando tres polémicas consecutivas se les habían girado en contra: la reivindicación de Maragall de un grupo parlamentario propio del PSC en el Congreso de los Diputados; la decisión de relevar a Joan Clos de la alcaldía de Barcelona para nombrarlo ministro en sustitución de Montilla; y la baja de Diana Garrigosa –esposa del presidente Maragall- como militante del PSC. Estos tres hechos, según los analistas de la derecha mediática y los partidos de la oposición, tendrían como denominador común una supuesta pérdida de catalanidad y autonomía del PSC en relación con el PSOE y la victoria definitiva del “ala españolista” del partido. Esta tesitura ha sido aprovechada inmediatamente por CiU y ERC para hacer un llamamiento a los electores más nacionalistas del PSC e incitarles a que el próximo 1-N cambien la opción de su voto. Vayamos por partes. La controversia sobre si el PSC debe tener grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados se arrastra desde hace más 25 años y se ha ido posponiendo, siempre “en espera de un momento mejor”. Ciertamente, en vísperas de unas reñidas elecciones a la Generalitat no es el contexto político más adecuado para plantearlo y, en este sentido, Pasqual Maragall se ha equivocado de hora y de año. Ahora bien, con el Nuevo Estatut aprobado y estando en marcha un proceso de reforma de la Constitución en clave federalizante, es lógico y coherente que el PSC cuente, tras las próximas elecciones generales, con una representación diferenciada en la Carrera de San Jerónimo. Joan Clos, el “hijo predilecto” de Maragall, ha acatado con disciplina y plena predisposición su ascenso al rango de ministro, consciente de que, de esta manera, el PSC tendrá más fácil revalidar su mayoría en el Ayuntamiento de Barcelona. El portazo de Diana Garrigosa obedece más a una reacción epidérmica y en caliente que no a una estrategia planificada de escisión del “maragallismo”, previa a su entrada en la órbita de ERC. En este sentido, la plataforma Ciutadans pel Canvi –“núcleo duro” de los fieles al presidente de la Generalitat- ya ha manifestado su intención de continuar vinculada al PSC y su adhesión al candidato José Montilla. La designación del consejero Antoni Castells como número 2 ratifica que las grietas por donde podrían escaparse los votos de la corriente más catalanista del PSC están selladas y bien selladas. Castells es el máximo exponente del “alma nacionalista” del PSC y, como consejero de Economía, se ha convertido en persona de la máxima confianza de Pasqual Maragall. Por esto, su elección como “ticket” electoral de Montilla tiene un triple sentido: certifica la vigencia de la unidad de acción de las tres “familias” que, en el año 1978, fundaron el PSC; integra el “espíritu” y la herencia maragalliana en la “pole” del cartel electoral socialista; y garantiza una conexión privilegiada y solvente del PSC con el mundo empresarial y financiero de Cataluña.



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