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Ni a la izquierda abertzale ilegalizada le interesa que el
proceso de paz descarrile, ni el Gobierno de España, en manos
del PSOE, se puede permitir que embarranque cuando se ha convertido
en uno de sus principales activos para ganarse el apoyo de
la ciudadanía.
Tras la fase de conversaciones llega el momento de pasar a
otra fase de concreción en la que se sienten las bases para
el diálogo multipartito en Euskadi, la fase del “preacuerdo”,
como la ha definido el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi.
Por ello es lógico que existan nubarrones y obstáculos por
parte de ambos interlocutores antes de dar otro paso decisivo
que afiance el proceso.
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