Número.1815 - 18 septiembre 2006

 

   PURA REALIDAD
Manuel Bernal
Bodegón con higos y membrillos
Servidor cuenta los años por veranos. Cuando se termina el verano se acaba todo o casi. Claro que hay cosas que permanecen, como la piscina de Pedro José. Yo tampoco me pude bañar. En septiembre siempre tiene uno la sensación de que se perdió la última ganga en las ofertas de El Corte Inglés. La tarjeta de crédito y los préstamos instantáneos se vuelven los protagonistas de nuestras vidas rosa palo. ¡Qué fácil es hacerse con seis mil euros! Se llama por teléfono y... Devolverlos es más difícil. Pasa como con los libros, ya me entienden. A falta de ofertas queda la posibilidad de hacerse con tres tangas por el precio de dos. Es un modo de irse pareciendo a Rappel, el adivino, el portavoz de Maite Zaldívar, esa marginada marbellí que desespera porque no encuentra hueco entre sus amigos. Ser ex para eso. En Marbella si no tienes habitación en Alhaurín no eres nadie. La prisión se ha convertido en centro de atención turístico. Y eso duele. Más que recordar que antes el hombre más ilustre vinculado al pueblo blanco fue Gerald Brenan. Pero la literatura tiene poco que hacer ante las bolsas de basura repletas de dólares. ¿O no? Lo de los euros ha sido después pero antes de que Carlos Fernández, aquel dandi del andalucismo metido a concejal, se perdiese haciendo el Camino de Santiago. Habrá alcanzado el jubileo. ¡Y una leche!, por algo el milagro es cosa de la Vía Láctea. Pero septiembre también se las guarda, yo ando muertito de miedo. Sepan que mi adorada Mar Flores desde la paz del hogar, del yate mejor, promete volver a la escena. En Venecia los había llorando porque no se presentó ninguna película suya. Ya le podían haber dado un papelito en Alatriste. Otra vez será, pero Dios quiera que la vuelta no sea de la mano de su viejo amigo el Conde Lecquio ni de su tío el ex rey de Italia, que no es Berlusconi. A los reyes europeos de las pocas cosas que les unió siempre fueron la endogamia y el gusto por picotear en los corrales ajenos. Se tomaban muy en serio lo de donde tengas la olla no metas la polla. Lo preferían fuera de las formalidades de palacio. Gracias a estas escorrentías y a la justicia debemos personajes sin pares como Leandro de Borbón siempre tan preocupado por los designios de los mismos que le aborrecieron. Pero a Mar con la aristocracia nunca le fue demasiado bien. Si en vez de actriz hubiese sido torera, como la reaparecida Cristina Sánchez, seguramente hubiera contado con el beneplácito de doña Cayetana, esa señora archisubvencionada que desprecia a los obreros andaluces porque le cuentan las cuarenta y todavía le dicen las verdades a la cara. Otros le dan premios. Debe ser que una de las musas de don Antonio Burgos fue siempre persona muy comprometida, incluso de antes de ser la suegra de Gonzalito Miró, el de los achuchones a destajo con la duquesita. ¿Sabrá la peliteñida que en la ciudad de Montoro que da nombre a su ducado su alcalde promete autobuses gratis al centro para el año que viene? No creo. El ¡Hola! no cuenta esas cosas. Lo del autobús gratis al centro no es una indirecta para Rajoy, Zaplana, Acebes y compañía. Advertidos quedan.

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