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Servidor
cuenta los años por veranos. Cuando se termina el verano se
acaba todo o casi. Claro que hay cosas que permanecen, como
la piscina de Pedro José. Yo tampoco me pude bañar. En septiembre
siempre tiene uno la sensación de que se perdió la última ganga
en las ofertas de El Corte Inglés. La tarjeta de crédito y los
préstamos instantáneos se vuelven los protagonistas de nuestras
vidas rosa palo. ¡Qué fácil es hacerse con seis mil euros! Se
llama por teléfono y... Devolverlos es más difícil. Pasa como
con los libros, ya me entienden. A falta de ofertas queda la
posibilidad de hacerse con tres tangas por el precio de dos.
Es un modo de irse pareciendo a Rappel, el adivino, el portavoz
de Maite Zaldívar, esa marginada marbellí que desespera porque
no encuentra hueco entre sus amigos. Ser ex para eso. En Marbella
si no tienes habitación en Alhaurín no eres nadie. La prisión
se ha convertido en centro de atención turístico. Y eso duele.
Más que recordar que antes el hombre más ilustre vinculado al
pueblo blanco fue Gerald Brenan. Pero la literatura tiene poco
que hacer ante las bolsas de basura repletas de dólares. ¿O
no? Lo de los euros ha sido después pero antes de que Carlos
Fernández, aquel dandi del andalucismo metido a concejal, se
perdiese haciendo el Camino de Santiago. Habrá alcanzado el
jubileo. ¡Y una leche!, por algo el milagro es cosa de la Vía
Láctea. Pero septiembre también se las guarda, yo ando muertito
de miedo. Sepan que mi adorada Mar Flores desde la paz del hogar,
del yate mejor, promete volver a la escena. En Venecia los había
llorando porque no se presentó ninguna película suya. Ya le
podían haber dado un papelito en Alatriste. Otra vez será, pero
Dios quiera que la vuelta no sea de la mano de su viejo amigo
el Conde Lecquio ni de su tío el ex rey de Italia, que no es
Berlusconi. A los reyes europeos de las pocas cosas que les
unió siempre fueron la endogamia y el gusto por picotear en
los corrales ajenos. Se tomaban muy en serio lo de donde tengas
la olla no metas la polla. Lo preferían fuera de las formalidades
de palacio. Gracias a estas escorrentías y a la justicia debemos
personajes sin pares como Leandro de Borbón siempre tan preocupado
por los designios de los mismos que le aborrecieron. Pero a
Mar con la aristocracia nunca le fue demasiado bien. Si en vez
de actriz hubiese sido torera, como la reaparecida Cristina
Sánchez, seguramente hubiera contado con el beneplácito de doña
Cayetana, esa señora archisubvencionada que desprecia a los
obreros andaluces porque le cuentan las cuarenta y todavía le
dicen las verdades a la cara. Otros le dan premios. Debe ser
que una de las musas de don Antonio Burgos fue siempre persona
muy comprometida, incluso de antes de ser la suegra de Gonzalito
Miró, el de los achuchones a destajo con la duquesita. ¿Sabrá
la peliteñida que en la ciudad de Montoro que da nombre a su
ducado su alcalde promete autobuses gratis al centro para el
año que viene? No creo. El ¡Hola! no cuenta esas cosas. Lo del
autobús gratis al centro no es una indirecta para Rajoy, Zaplana,
Acebes y compañía. Advertidos quedan.
manbernal@eresmas.com
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