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La decisión de la cúpula de Esquerra Republicana de Catalunya
(ERC) de concurrir a las próximas elecciones autonómicas
catalanas con el tándem Carod-Puigcercós pone de manifiesto
que sigue el pulso por el poder en la formación proindependestista.
Tras el varapalo del “no” al nuevo Estatut de Catalunya,
cuyos votos negativos se sumaron a los defendidos igualmente
por el Partido Popular, aunque los argumentos eran diametralmente
opuestos, el líder republicano, Josep Lluis Cardod Rovira
ha quedado tocado en el interior de su partido. Antes
del encierro de dos jornadas en un hotel de Sitges, para
hacer el balance de lo ocurrido en el referéndum tras
el naufragio del gobierno tripartito, Carod Rovira tuvo
que escuchar voces discordantes que ponían en duda su
papel de mandatario al frente de ERC. Sin embargo, ante
los críticos que pedían su cabeza, política, Carod halló
cobijo en el hombro de Joan Puigcercós, el probable relevo
al frente de ERC que, fiel a su pragmatismo, posiblemente
no haya considerado que sea el momento de ahondar en las
heridas internas del partido, algo típico en el pasado
de ERC, donde a los fracasos electorales, en este caso
en el referéndum, sacaban los cuchillos y cambiaban de
liderazgo. Carod logra salvar los trastos y, casi del
brazo de Puigcercós, acudirá de nuevo como primero en
las listas de ERC para el Parlament de Catalunya. Sabe,
no obstante, que dependerá en gran medida del resultado
que logre su partido, el que pueda seguir afianzado en
su débil postura de líder de ERC, donde algunas federaciones
ya habrían apostado por el relevo a favor de Puigcercós.
De ahí que no quede claro quién tendrá realmente “la llave”,
si Carod, o Puigcercós, cuando toque formar nuevo gobierno
en Cataluña y, desde la derecha de CiU, o desde la izquierda
del PSC, deban buscar soporte parlamentario para poder
formar gobiernos, a la vista de una realidad cada vez
más lejana de las mayorías políticas en Cataluña. Si,
en el pasado, fue Carod el que tuvo la llave para los
acuerdos del Tinell, que dieron paso a la presidencia
de Pasqual Maragall, no está claro si en el futuro la
llave la tendrá Puigcercós, dejando abierta la incógnita
de si la girará hacia la derecha, o volverá a dar una
vuelta hacia la izquierda. Joan Puigcercós vuelve a la
escena política catalana tras muchos años de haberse bregado
en Madrid, en la dialéctica de los pactos en el seno del
poder en el Congreso. Pasa por ser un político de ideas
firmes, duro a la hora de negociar, aunque pragmático
para saber cuando debe pactar. Tiene, además, a su favor
el factor edad, en un momento de cambio generacional en
la política catalana, donde Josep Lluís Carord Rovira
peligra de vivir una prejubilación política, al estilo
de la que contribuyó a promocionar en el caso del presidente
Pasqual Maragall.
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