|
|
|
|
REFLEXIONES DESDE EL SOBERADO
|
Manuel
Domínguez Moreno
|
| La
paz es el camino |
 |
No
hay caminos para la paz porque la paz es el camino, decía
Gandhi. La declaración de Zapatero anunciando el comienzo
del diálogo con ETA, no por esperada menos relevante, supone
el principio del fin de la violencia y una esperanza cierta
de paz respaldada por todos menos por el PP, cuyos dirigentes,
algún día, cuando la historia les exija rendir cuentas, deberán
explicar por qué se opusieron a transitar por el único camino
posible para acabar con más de tres décadas de terror y alcanzar
la normalización de la convivencia ciudadana, el fin del tiro
en la nuca y la extorsión y el comienzo de una hora en la
que cada uno pueda expresar libremente su opinión y defender
su alternativa política sin temor a dejarse la vida en el
intento. El presidente del Gobierno, que no ha faltado a su
palabra desde que ganó las elecciones, a quien el poder, al
contrario de lo que les ha ocurrido a otros, no ha conseguido
cambiarlo por ahora, lo ha dejado clarísimo: no se pagará
ningún precio político por la paz. Es más, hizo mención expresa
a la Constitución y al marco legal que ampara la vía política
y a todos los que defienden sus opciones dentro de un Estado
de Derecho, comprometiéndose, eso sí, a respetar la voluntad
popular, que es donde reside la soberanía nacional, como ha
ocurrido en Cataluña y como sucederá en el resto del mapa
autonómico español donde se vertebra un Estado de corte federal
que vendrá a sustituir al viejo, y ya inservible por desgastado,
mapa autonómico de la transición, aquél del café para todos.
Los vascos, como no podía ser de otra manera, tendrán su oportunidad
de decidir su futuro sin violentar las reglas democráticas,
como debe ser. Y Batasuna, y todo lo que representa, va a
estar presente en este proceso porque así lo quiere el entorno
abertzale y porque así lo han manifestado sus dirigentes al
apostar claramente por la vía política. El resto vendrá poco
a poco y no sin sobresaltos porque, también lo volvió a recordar
Zapatero, el camino será largo, duro y difícil, y puede que
incluso al final cunda el desánimo o no lleve a ninguna parte,
pero lo que está claro es que es preciso intentarlo, al igual
que lo han intentado con la misma convicción, con idéntico
empeño que en estos momentos todos los que han tenido responsabilidades
de gobierno, fueran de un partido o de otro. Y en el momento
histórico de las grandes declaraciones, por encima de cualquier
otra consideración, en primer lugar, las víctimas, porque
este camino se inicia precisamente por ellas, por su memoria
y por su razón. Y si algún crispado representante de las víctimas
persiste en el exabrupto, la descalificación y la crispación,
si se empecina en una violencia que ya nadie quiere, que se
presente a las próximas elecciones con su intransigencia y
deje a este colectivo en paz de una vez por todas porque en
verdad ya no representa a nadie. Lástima que el PP se haya
autoexcluido de un proceso de paz que cuenta con el respaldo
internacional unánime, empezando por Chirac y Blair, que saben
muy bien de lo que estamos hablando. El PP debería estar ahí
para garantizar precisamente que no se paga ningún precio
político. Sin embargo, su actitud le deslegitima a la hora
de la oposición y de la crítica. Afortunadamente, el talante
de Zapatero no les va a dar la espalda y la mano tendida continuará
mientras se avance. Todos los ciudadanos de bien merecemos
esta oportunidad. La paz es el único camino.
www.manueldominguezmoreno.net
|
|
|