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REFLEXIONES DESDE EL SOBERADO
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Manuel
Domínguez Moreno
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jugando a la ruleta rusa |
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Van
a por Mariano Rajoy. Así de claro. Y, además, no representan
en absoluto a los votantes del PP, ni siquiera a la derecha.
Son un puñado de intransigentes a los que les parece mal todo,
incluso que Ibarretxe — que no tiene por qué— le pida perdón
a la víctimas del terrorismo. Reflexionaba recién Felipe González,
con quien me alegro en coincidir aunque sólo se a en esta
ocasión —que no lo es—, sobre la idea de que la política del
PP parece inspirada en la ruleta rusa: o todo o nada, o la
vida o la muerte... Todo al 13, impar y rojo y si me lo llevo
hago saltar la banca. Esto es un suicidio político. Han sorprendido
las palabras escritas por Antonio Hernández Mancha, quien
fuera presidente de Alianza Popular y fundador del PP y, como
abogado, representante en España y Europa de los intereses
de la familia Bush. Sus argumentos están muy puestos en razón.
O Rajoy espabila o le ocurrirá lo que le pasó a él mismo:
no pudo ser candidato. Estima que hay ya en marcha una operación
de acoso y derribo contra el líder del PP cuyo objetivo final
es la vuelta de José María Aznar, flamante nuevo consejero
del gran magnate de la prensa Rupert Murdoch, sí, el mismo
que ha defendido con tanto ahínco a través de sus medios de
comunicación la guerra ilegal de Irak y que fue invitado de
honor en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag. Se pregunta
Hernández Mancha que cómo puede el PP presumir de haber acabado
con ETA si le achaca la causa de su derrota electoral. Lamenta
que la derecha esté en manos de unos cuantos talibanes intransigentes,
radicales apocalípticos y catastrofistas que predicen la ruptura
de España cuando España no se rompe. ¡Qué nobleza la de Maragall
en la despedida!, cuando agradece a Zapatero su valentía por
haber liderado contra viento y marea el debate de la España
federal, la nueva construcción y vertebración del Estado.
Cuando tengamos cierta perspectiva histórica podremos analizar
más certeramente la dimensión política de Maragall. ¿Podremos
hacer lo mismo con Rajoy? ¿Le darán esa oportunidad sus propios
correligionarios? Insiste Hernández Mancha en que ya que el
PP ha perdido la oportunidad de apuntarse el tanto de la paz,
que no pierda también la de la reforma constitucional. Es
lo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo. Es preciso
que el PP haga oposición, que sea alternativa de Gobierno
porque todos los ciudadanos podremos salir beneficiados. Con
la crispación sólo seguiremos en el camino de la violencia.
Me pongo en la piel de los familiares de Miguel Ángel Blanco
y comprendo sus exabruptos, igual que entiendo que fueran
expulsados de la sala cuando hicieron caso omiso a las reiteradas
llamadas al orden. Lo que no puedo entender es que alguien
pretenda rentabilizar políticamente ese dolor y que bajo esa
pancarta se convoque a miles de ciudadanos que también quieren
la paz y que sólo consiguen dar alas a los que se empeñan
en poner piedrecitas en el camino. ¡Ya está bien! No se pagará
ningún precio político por la paz. Lo ha dicho hasta la saciedad
Zapatero y, por ahora, no tenemos motivos para pensar lo contrario.
El PP es necesario pero, si sigue así, puede dejar de serlo.
Para aprobar el Estatut no ha hecho falta su concurso y luego
vendrá el Constitucional a respaldar lo que ha votado mayoritariamente
las Cortes. ¿Por qué se pone nervioso Rajoy cuando se le pregunta
qué hará con el Estatut si llega a ser presidente de Gobierno?
¿Y con la paz?...
www.manueldominguezmoreno.net
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