Número.1804 - 03 julio 2006

 

   REFLEXIONES DESDE EL SOBERADO
Manuel Domínguez Moreno
Están jugando a la ruleta rusa
MANUEL DOMÍNGUEZ MORENO
Van a por Mariano Rajoy. Así de claro. Y, además, no representan en absoluto a los votantes del PP, ni siquiera a la derecha. Son un puñado de intransigentes a los que les parece mal todo, incluso que Ibarretxe — que no tiene por qué— le pida perdón a la víctimas del terrorismo. Reflexionaba recién Felipe González, con quien me alegro en coincidir aunque sólo se a en esta ocasión —que no lo es—, sobre la idea de que la política del PP parece inspirada en la ruleta rusa: o todo o nada, o la vida o la muerte... Todo al 13, impar y rojo y si me lo llevo hago saltar la banca. Esto es un suicidio político. Han sorprendido las palabras escritas por Antonio Hernández Mancha, quien fuera presidente de Alianza Popular y fundador del PP y, como abogado, representante en España y Europa de los intereses de la familia Bush. Sus argumentos están muy puestos en razón. O Rajoy espabila o le ocurrirá lo que le pasó a él mismo: no pudo ser candidato. Estima que hay ya en marcha una operación de acoso y derribo contra el líder del PP cuyo objetivo final es la vuelta de José María Aznar, flamante nuevo consejero del gran magnate de la prensa Rupert Murdoch, sí, el mismo que ha defendido con tanto ahínco a través de sus medios de comunicación la guerra ilegal de Irak y que fue invitado de honor en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag. Se pregunta Hernández Mancha que cómo puede el PP presumir de haber acabado con ETA si le achaca la causa de su derrota electoral. Lamenta que la derecha esté en manos de unos cuantos talibanes intransigentes, radicales apocalípticos y catastrofistas que predicen la ruptura de España cuando España no se rompe. ¡Qué nobleza la de Maragall en la despedida!, cuando agradece a Zapatero su valentía por haber liderado contra viento y marea el debate de la España federal, la nueva construcción y vertebración del Estado. Cuando tengamos cierta perspectiva histórica podremos analizar más certeramente la dimensión política de Maragall. ¿Podremos hacer lo mismo con Rajoy? ¿Le darán esa oportunidad sus propios correligionarios? Insiste Hernández Mancha en que ya que el PP ha perdido la oportunidad de apuntarse el tanto de la paz, que no pierda también la de la reforma constitucional. Es lo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo. Es preciso que el PP haga oposición, que sea alternativa de Gobierno porque todos los ciudadanos podremos salir beneficiados. Con la crispación sólo seguiremos en el camino de la violencia. Me pongo en la piel de los familiares de Miguel Ángel Blanco y comprendo sus exabruptos, igual que entiendo que fueran expulsados de la sala cuando hicieron caso omiso a las reiteradas llamadas al orden. Lo que no puedo entender es que alguien pretenda rentabilizar políticamente ese dolor y que bajo esa pancarta se convoque a miles de ciudadanos que también quieren la paz y que sólo consiguen dar alas a los que se empeñan en poner piedrecitas en el camino. ¡Ya está bien! No se pagará ningún precio político por la paz. Lo ha dicho hasta la saciedad Zapatero y, por ahora, no tenemos motivos para pensar lo contrario. El PP es necesario pero, si sigue así, puede dejar de serlo. Para aprobar el Estatut no ha hecho falta su concurso y luego vendrá el Constitucional a respaldar lo que ha votado mayoritariamente las Cortes. ¿Por qué se pone nervioso Rajoy cuando se le pregunta qué hará con el Estatut si llega a ser presidente de Gobierno? ¿Y con la paz?...

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