Número.1798 - 22 mayo 2006

 

Ramón Vilaró
Referéndum electoral
Despejada la incógnita con la expulsión de Esquerra Republicana de Catalunya del gobierno catalán, por el “no” al Estatut, que la derecha sumará al “no” siempre confirmado del Partido Popular, toda la política catalana apunta ya hacia la convocatoria electoral tras las vacaciones estivales. El referéndum ha enterrado al gobierno tripartito entre el Partido Socialista de Cataluña, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya-Verds. Y es que lo primero es lo primero. Y, por ello, el presidente Pasqual Maragall ha tomado las riendas del poder y ha dicho “no” a la permanencia de ERC en el gobierno. Por encima del referéndum, queda ya inaugurada la campaña electoral. De ahí que el voto del referéndum será, se quiera o no, un voto electoral. Un voto electoral donde ERC intentará, mal se sabe cómo, contabilizar los “noes” que, en las próximas elecciones, deberían convertirse en “síes” para la formación que lidera Josep Lluis Carod Rovira, aunque se encuentra debilitado por su militancia que le ha impuesto el “no” al referéndum, clarificando, al menos, las cosas. Al PP, que antes de coincidir con ERC en la negativa al Estatut, tenía claro que los “noes” al Estatut le darían una nueva vara de medir entre su electorado, también se le complicarán los análisis post referéndum. Sólo podrían aclararse, por ejemplo, si las papeletas del “no” de ERC fuesen, por citar un color, rojas, y las del PP, por definir otro, azules. Pero ello no ocurrirá, excepto si pueden marcar sus casillas en un bolígrafo de tinta azul, o roja, y los presidentes de las mesas del voto del referéndum no decidieran darlos por nulos. Por parte de socialistas y convergentes, el “sí” en el referéndum sobre el Estatut, será objeto, como mínimo, de una división por dos, intentando descifrar si se convertirá, o no, en una ganancia de votos en la cita otoñal a las urnas. Ante la imposibilidad de sacar conclusiones pre electorales del voto en el referéndum, dado el lío entre los “noes” de pro independentistas y centralistas, casi al igual que entre los “síes” de adversarios tradicionales, como el PSC y CiU, los altos estados mayores de cada partido hacen ya sus cábalas sobre las posibles coaliciones de poder en Cataluña. Las más simplistas, aunque en materia de alianzas en política no hay realmente nada escrito, ven una futura coalición de gobierno entre PSC y CiU, en Cataluña, que abriría la futura coalición PSOE-CiU, en España, tras las próximas legislativas, siempre y cuando el empuje del presidente José Luis Rodríguez Zapatero no llegue a alcanzar una mayoría absoluta, de la que mucho dependerá cómo vayan las negociaciones con ETA, o sus representantes políticos. ERC y, de rebote, IC-Verds tienen muchas posibilidades de volver a quedarse en la cuneta de la oposición, porque el ejercicio del poder en el gobierno del tripartito fue bonito mientras duró, pero resulto ser difícilmente manejable. Incluso para un político tan florentino como Pasqual Maragall, todo un artista en materia de pactos, aunque acaben rompiéndose. De ahí que vamos hacia un referéndum electoral.



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