N 1691 3 mayo 2004

  LA CRÓNICA
FRANCISCO CAPARRÓS

La amarga travesía del destino

Es duro, pero tendrán que acostumbrarse. Debe resultar más que difícil bajarse del coche oficial y perder las prebendas del cargo, a las que se había acostumbrado el cuerpo y la vanidad. Ya no hay para ellas y ellos sala vip en los aeropuertos ni taconazos de los subordinados al estrecharle la mano displicentemente. Pero lo más duro es el gallinero. Desaparecida la autoritas del líder carismático que los llevó al poder, sometidos todos con la mano firme de un caudillo, ha empezado el navajeo político que tiene sus máximos exponentes en el relevo de Zaplana, como presidente del PP valenciano, y en la bronca que se traen por cuenta del Metro, en la Comunidad de Madrid, la presidenta Esperanza Aguirre y el alcalde Ruiz-Gallardón. Deberían ser más pacientes y pensar que el tiempo lo cura todo porque ¿quién le iba a decir a los socialistas que en sólo ocho añitos de nada iban a regresar al poder? Cuando las primarias de Almunia y Borrel, nadie daba un céntimo por ellos y ahí están estos sociatas otra vez, en la presidencia del Gobierno, sentados en el Consejo de Ministros y mandando, como si tal cosa, a una velocidad de vértigo.
En el PP tendrán que empezar a poner orden el dúo Rajoy-Acebes, pero lo tienen crudo porque les queda todavía el rubicón electoral de las europeas (en las que pintan bastos como hace suponer la encuesta del ABC, que no es un medio sospechoso como la Cadena SER o el Grupo Prisa) y luego plantarle cara al congreso de la sucesión. Y, como no son tontos, saben lo que se les viene encima. A la vista de la que hay liada en Valencia o en Madrid (dos comunidades en las que habían gobernado hasta la fecha en paz y armonía, con su mayoría absoluta y todo) lo del congreso puede ser un jardín, de esos románticos con su laberinto y todo, del que deberían salir con bien, en beneficio de todos para que la oposición sea oposición y no una olla de grillos, como la que ellos reprochaban a los díscolos socialistas, desnortados como estaban con un frágil liderazgo cuestionado por los barones.
El problema es que la sombra del dedo de José María Aznar no es tan alargada como la de los cipreses de Gironella y que la autoridad no se hereda por designación. Y para colmo, el ex jefe, que no sabe qué va a hacer ahora con la FAES, en la que ya se han producido deserciones y ceses, se dedica a complicarles la vida y a ponerlos también en aprietos. Véase si no la premura con la que los “cachorros” tuvieron que salir al paso de la vergonzante conversación publicitada que mantuvo con el amigo Bush, en la que afeaba la conducta de su sucesor Zapatero retirando las tropas españolas del Irak “pacificado” por los aguerridos marines americanos.

 

DOMINGUEZ MORENO:Otegi y el camino de la paz

FRANCISCO CAPARROS :La amarga travesía del destino

DIEGO CABALLERO:La burbuja del poder atrapa a Zapatero

ALBERTO VALVERDE: Una OPA al revés para Gas Natural

RAMÓN VILARÓ Marta Ferrusola, memorias y robos

JESÚS EGUIGURENA vueltas con Cataluña

SANTIAGO LOPEZ CASTILLO: Contra el español

JUAN LUCIO: El burladero

EDITORIAL: El presidente cumple

 


Resolución mínima: 800x600 EDITORIAL 16
cambio16@cambio16.info