Martes, 4 de la tarde. El tráfico madrileño es fluido.
En una cafetería del madrileño barrio de Carabanchel,
Gema Olga del Amo, 29 años, toma el relevo de su jefe Alfredo
Moreno. Tras tomar café juntos, comienza una jornada laboral
que terminará 12 horas después. Gema es una de las
muchas mujeres que ha convertido el volante en un instrumento de
trabajo.
Por
Juan Lucio
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