| El
primer ministro israelí, Ariel Sharon, va cumpliendo, impasible
e imparable, con sus promesas de sangre, fiel a su política
de hechos consumados. “Israel ha cruzado todas las lineas
rojas”, dijo el presidente de la Autoridad Nacional Palestina
(ANP), Yaser Arafat, cuando el 22 de marzo el jeque Yassin, líder
espiritual de Hamas, era abatido en un “asesinato selectivo”
del ejército israelí. Pero aunque resulta cada vez
más difícil, semana a semana “Arik” Sharon
encuentra nuevas líneas que tras pasar. La última,
el asesinato —también “selectivo”—
de Abdel Aziz Rantisi, el sucesor de Yassin, abatido en su coche
por un helicóptero Apache el 18 de abril.
Por
Ana Zarzuela
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