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El
líder de la izquierda abertzale en Euskal Herria Arnaldo
Otegi, portavoz parlamentario del grupo Sozialista Abertzaleak
(SA), en el Parlamento vasco, no suele efectuar declaraciones
a los medios de comunicación del Estado español.
En una entrevista exclusiva concedida a CAMBIO16 ha hecho
manifestaciones sorprendentes, al menos para la mayoría
de los ciudadanos españoles que desconocen la realidad
de Euskadi y las raíces del denominado conflicto vasco.
Desde luego, y esto es algo que está fuera de toda
duda, su opinión es una opinión autorizada y
su influencia es determinante en el proceso de paz, en el
ya largo camino para la normalización de la convivencia
ciudadana en el País Vasco en el que muchos se han
dejado la vida y otros nos dejamos día a día
la piel.
Afirma Otegi que la opinión pública española
no sabe que los concejales de la izquierda abertzale en Euskadi,
cuando tratan temas sociales o incluso algunos de perspectiva
nacional, se entienden mejor con los concejales socialistas
del PSE-EE que con los nacionalistas del PNV. Dicho así,
choca muchísimo, pero su análisis es contundente:
se siente más cómodo con las tesis del presidente
del PSE-EE, Jesús Eguiguren, que interpreta como un
guión ajustado para el inicio del diálogo y
la negociación política, que con el plan Ibarretxe,
un proyecto unilateral que el lehendakari y el PNV se han
empeñado en imponer a todos los vascos por vía
parlamentaria y cuyos apoyos se resquebrajan cada día
más. Los otros dos miembros del Gobierno tripartito
vasco –Eusko Alkartasuna y Ezker Batua– ya no
comulgan como antes con el trágala de Ibarretxe y,
como la izquierda abertzale, apuestan más por la vía
catalana para la reforma estatutaria que con las aspiraciones
soberanistas de un PNV que aún no se ha dado cuenta
de que ha cambiado sustancialmente el escenario político.
Otegi lo sabe y por eso no tiene reparos en decir que en su
planteamiento vería con buenos ojos un Parlamento vasco
a cuatro territorios —incluido Navarra— con los
socialistas en Ajuria Enea que otro a tres con el PNV en el
Gobierno.
Ítem más. Otegi no tiene reparos en reconocer
que lo que la derecha española siempre ha considerado
fundamental —los símbolos— tiene una importancia
relativa. Tras dos décadas de Gobierno del PNV, a la
izquierda abertzale no le gusta ni el himno del PNV, ni la
policía del PNV y, si me apuran, ni la bandera que
representó a Euskadi en 1936 —ellos prefieren
la navarra—. Tampoco acepta que el lehendakari tenga
que humillarse en invocar a Dios ante el roble de Guernica
para jurar su cargo. En esa tesitura, sólo dos obstáculos
se interponen en el diálogo y la negociación:
que se reconozca la capacidad de decidir del pueblo vasco
—su autodeterminación— y que se respete
lo que el pueblo vasco decida –referéndum–.
Sólo eso. Lo demás son aspectos secundarios.
Estoy convencido de que con un lehendakari socialista habríamos
avanzado notablemente en el proceso de paz. Zapatero ya ha
dado algunos pasos y ha protagonizado algunos gestos: la vía
catalana se abre camino en Euskadi mientras que el ministro
de Justicia se propone desmontar el entramado jurídico-político
con el que el PP pretendía asfixiar la voluntad de
un pueblo. Sigamos por ese camino. |