N 1690 26 abril 2004

  EL VENTILADOR
DIEGO CABALLERO
La burbuja del poder atrapa a Zapatero

El poder real manipula, tuerce, seduce, deforma. Los que como Zapatero se aventuran a diagnosticar que nunca les cambiará suelen ser las víctimas propiciatorias que caen en sus redes y por hastío o terquedad se dejan llevar en la corriente, hasta que se convierten en pequeños dioses llenos de presunción, vanidosos, capaces de mentir hasta la necedad con tal de seguir arriba, en el pico de la pirámide. Pero un día, a menudo lejano, los arrojan de la burbuja. Los que le arroparon y entregaron las llaves de la caja los detestarán al aflorar la falsedad. Van a lo que van. Mueren de éxito cuando sus cambalaches ominosos se juntan y pudren. Cuando los demás se caen del guindo.
No digo que ahora vaya a ocurrir así, ni lo contrario. El hombre tranquilo, blando, enseñará las garras para que nadie vuelva a
caer en la tentación de recordarle sus hombreras, el pasado de Bambi. Pero él sabe que su entrada en La Moncloa nace con fuertes hipotecas: la contraída con los tres barones y Felipe González. La mitad de su cuerpo de asesores y estilistas de diseño precoz procede de cuando la ilusión de izquierda oral se trocó en derechona real, voraz, corrupta, atosigante.
A pesar de la confianza depositada por los votantes, en especial los jóvenes abstencionistas que han dado su brazo a torcer para que Aznar se pierda de una vez por el paraninfo de una universidad jesuítica, lo normal es que se tenga la mosca detrás de la oreja. A cuenta de la anunciada retirada de las tropas de Irak sobresale la cartelería felipista del “OTAN, de entrada no” y al instante el país estaba con la cabeza embutida hasta las cejas en la alianza militar. Bono es llamado a filas por los mariachis del emperador Bush y a su regreso calla, mueve fichas y las oculta.
Antes de sentarse en la mesa del consejo de ministros lanzan moratorias a troche y moche sobre lo que iban a liquidar porque así se les ha pedido a voz en grito en la calle y en los colegios electorales. Si tragan con la Ley de Calidad de la Enseñanza es que han topado con la Iglesia católica, que les ofrecerá en prenda púlpitos y micrófonos de la Cope, siempre que los obispos sigan nombrando con el dedo púrpura a los profesores de Religión que se pagan con los presupuestos del Estado. Sin obviar a los bancos, a los que tanto deben. En plena campaña nos obnubiló el plano colorista de Emilio Botín apadrinando una conferencia, puesta en escena de ZP, a quien en la casa del banquero ya admiraban a rabiar a la hora de degustar ostras y centollos.
Es lo que a menudo rodea al “número uno”, los capaces (de casi todo) como Rubalcaba y los babosos, aquéllos que se han visto sorprendidos y dan raudos el salto para recoger la miel. Veremos qué pasa con la política informativa del PSOE, si no nos falla. Hasta hace un rato Urdaci y sus mosqueteros eran símbolo demostrado de manipulación. Si ZP no modifica el entramado que ahoga la libertad ni desiste del partidismo y los fieles del relumbrón será de lo malo lo peor.
Empleo seguro, educación pública, medios sin ataduras, crítica, desparpajo, imaginación, utopía, cultura, debate. La basura, al contenedor. Planeta a sus libros, Telefónica a sus líneas. Para saber cómo se lo montan los de los bolsillos llenos. Sin jugar sucio, sin perder la memoria.


 

DOMINGUEZ MORENO:La vuelta de la política

FRANCISCO CAPARROS :Diálogo y entendimiento

DIEGO CABALLERO:La burbuja del poder atrapa a Zapatero

ALBERTO VALVERDE: Efectos del 11-M sobre la economía

RAMÓN VILARÓ El dúo Solbes-Montilla

FRANCISCO MOYANO...Y Valderrama emigró al cielo

SANTIAGO LOPEZ CASTILLO: Adivinadores, truhanes, tramposos

JUAN LUCIO: El burladero

EDITORIAL: Zapatero, el nuevo estilo

 


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